Elisabeth Porrero

Elisabeth Porrero


Información y solidaridad

21/02/2024

Me dice mi amigo Ibrahim, con familia palestina, que sigamos contando al mundo el terror que se está viviendo en el conflicto israelí-palestino, que está sucediéndose estos días. 
Es fundamental que los seres humanos sepamos de lo que somos capaces y seamos conscientes de la capacidad que tenemos para destruirnos unos a otros y para acabar con el patrimonio cultural y natural que tanto bien nos deparan. Esto es posible gracias a la información, a que se nos cuente lo que pasa lejos de donde estamos y, por supuesto, a que haya personas que se trasladan al centro de esas guerras, arriesgando su vida, para que nos llegue esa información.
Escuchaba hoy en el telediario que Israel prepara una gran ofensiva en Ráfah si no se liberan rehenes por parte de Hamás. Esta nueva etapa de la guerra ocasionaría de nuevo muertos civiles y más destrucción. 
A continuación se comentaba cómo puede afectarnos esta sobreexposición a tantas noticias que hablan de horror, en las que escuchamos, por ejemplo, cómo se bombardean hospitales y cómo mueres tantos niños. Se apuntaba que este hecho puede llegar a deshumanizarnos y llevarnos a considerar 'normal' lo que no lo es y a trivializar algo tan terrible como es un genocidio.
Creo que, pese a correr ese riesgo, sin duda es muy importante saber lo que sucede porque, como decía Publio Terencio Africano: «Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno». El autor de esta frase fue un esclavo a quien se liberó tanto por sus méritos como por la buena intención de su patrón. Por ello y porque también existen la empatía, la solidaridad y el amor, debemos conocer el sufrimiento de otras personas y, en la medida de lo posible, enviarles unas gotas de esperanza.
Tal vez las víctimas, gracias al acceso que todos tenemos a la información sepan de todas las manifestaciones, protestas y gritos que se están alzando para pedir que se pare esta sinrazón y se pueda instalar la bandera de la paz tanto en esta como en las otras guerras que se están produciendo en nuestro planeta.
No cabe duda de que la desinformación y las fake news juegan a confundirnos y manipularnos y no siempre es fácil distinguir la verdad de la mentira. Ese también ha sido un efecto del desarrollo de las nuevas tecnologías con consecuencias devastadoras tanto para la población infantil y juvenil como para la adulta.
Por encima de esta parte negativa debe primar la apertura de mente y corazón que nos proporciona el hecho de estar comunicados y que nos permite ayudar a gente o a entornos naturales que tanto lo necesitan.
Este hecho de «no ser ajenos a nada de lo humano» también nos convierte en mejores personas, capaces de ejercer la solidaridad con el sufrimiento ajeno y de intentar poner medios para evitarlo, aunque este suceda lejos de nosotros.