Elisabeth Porrero

Elisabeth Porrero


Vidas pasadas amorosas

15/11/2023

He visto recientemente la película Vidas pasadas, dirigida por Celine Song. En ella se nos invita a reflexionar sobre el poso que nos dejan determinadas historias de amor. Además esta obra ahonda en los conflictos emocionales que puede causarnos el hecho de reencontrarnos, años después, con la persona que nos despertó aquellos sentimientos y de la que no es fácil olvidarse, a pesar del tiempo transcurrido. 
Es cierto que puede ser muy difícil diferenciar el amor de la amistad o del cariño y esas confusiones nos pueden llevar, a veces, a tomar la decisión equivocada a la hora de acercarnos o alejarnos de alguien. 
Hay quien mantiene que si se está enamorado de alguien no se puede querer, en el sentido del deseo o atracción, a otras personas. En cambio hay quien sostiene que, aunque se sienta amor por una pareja, es posible sentirse atraído por alguien más o incluso experimentar algo parecido al enamoramiento fuera de la pareja. 
En esta película se produce el reencuentro entre dos personas que se quisieron en un pasado. Como han transcurrido muchos años sus circunstancias personales son diferentes, aunque tal vez algunos de los sentimientos de antaño pueden permanecer intactos. Pero ¿qué deciden en esta situación? ¿y si alguno de los dos tuviera pareja en este momento?
 ¿ Serían capaces ahora de embarcarse en un proyecto como el que hubieran podido llevar a cabo, hace un par de décadas juntos, si la vida no les hubiera separado?
En Los puentes de Madison una de los dos protagonistas no se atreve a intentar una relación que la ilusiona para no abandonar a su familia ni causarles daño. Elige permanecer en su hogar aunque ello le suponga vivir con la duda de cómo hubiera sido su historia con el hombre que tanto llega a enamorarla. En este tipo de elecciones tampoco es raro que se viva con «el amor tradicional» en casa y con «el amor pasional» en el corazón, porque tampoco es fácil olvidar a alguien que puede causar un terremoto emocional tan grande como el que retrata aquí su director, Clint Eastwood.
Recordemos que en Los puentes de Madison la pareja de la protagonista no conoce a la tercera persona ni sabe de ella, sin embargo en Vidas pasadas se nos muestra a un marido que sí es consciente de la reaparición de un amor pasado de su esposa. En esa misma situación hay personas que lo llevarían bastante mal, motivados por los celos y la inseguridad. Por otra parte hay quienes aceptarían, con naturalidad, que sus cónyuges vivieron historias anteriores y pueden reencontrarse con alguien que les removió el corazón sin que ello suponga la amenaza de una infidelidad.
Dice Ángel Gabilondo en una entrevista a Juan Cruz que elegir es una tragedia porque siempre supone una renuncia. Me atrevería a decir que es, en los asuntos sentimentales, donde las elecciones son más duras porque no siempre es fácil superar y convivir con  las renuncias que implican y no caer en la tentación de pensar que si hubiera pasado sí... sobre todo cuando ya no hay remedio.