Manuel López Camarena

El Yelmo de Mambrino

Manuel López Camarena


Mudos servirían mejor a España

21/03/2024

Cuando veo en las pantallas de TV a conspicuas personalidades del ámbito político español, separatistas incluidos aún, regañándose unos a otros, poniéndose verdes como hoja de perejil, vociferando como vendedoras de mercados del siglo pasado y aún más atrás, valoro en más los ríos de sangre que se han vertido en este país, en aras de teorías y modos de ¿gobernar? que, duélanse conmigo si quieren, han servido para bastante menos -cada cual tiene su propio metro de lo que se les debe a los que, insisto, entregaron su sangre desde un lado u otro del río de la vida, y luego de la muerte. Porque cuando se presta atención y se repara en lo que los intereses, muchas veces ni siquiera de partido sino personales, está haciendo con el santuario de la palabra, de la convivencia, de la concordia, dan, como decía el del chiste, ganas de salir corriendo y no parar en décadas. Y es que quizás, este viejo país, hoy en agria y muy desagradable descomposición para muchos, servidor por ejemplo, necesitase que alguien lograse generar toneladas y toneladas de confianza y seriedad, empezando por nuestro esperpéntico Parlamento, que es, así lo han hecho los que allí sientan sus oxidados reales en sus coloridos bancos, y aplicar, esa seriedad, esa honradez insisto, para acercar nuestro vivir a cotas realmente homologables y comparables a las de nuestros vecinos y compañeros de Club, que no otra cosa es la Unión Europea. 
Quizás todo lo escrito, o al menos un poquito de ello, sirva para que las generaciones venideras, que en realidad ya están ahí, aprendan algo que haga más limpio todo, desde la política al aire que respiramos todos, cosa difícil de lograr con los Koldos; los hermanos y los cuñaos; los secretarios de organización, ministros o exministros y consejeros ocultos; presuntos periodistas vendidos o alquilados al poder y a otros que quieren llegar a él, al poder; ministra, al menos una dicen en Madrid, que vive de gañote en un piso oficial de catorce habitaciones, etc., etc., etc. Y es que, ya se sabe, la sabiduría del pueblo, ese monstruo que todo, o casi todo, lo engulle, aunque esté envenenado, dice que lo ancho pá mi…, o a la vez, aquello de a los tontos de Carabaña se les engaña con una caña. Lo ancho es, simplemente, todo lo que se llevan por las buenas o las malas y los tontos del pueblo de la famosísima Agua Purgante somos simplemente nosotros, que todo nos lo tragamos. Resumiendo, que nuestra actividad, por todas las razones que ustedes quieran, está a la altura de una discusión barriobajera.