Javier López

NUEVO SURCO

Javier López


Cuando el río suena

10/04/2024

De nuevo suenan las aguas de rio Tajo, más caudalosas que nunca, o al menos desde hace un buen puñado de años. Los embalses que dependen de su suministro si no rebosan, al menos están como no estaban en los últimos diez años, y al hilo de esta abundancia temporal e imprevista llegan voces desde el Levante diciéndonos que tenemos agua para aburrir, como si lo del trasvase y en general el problemático reparto de los recursos  hídricos en España fuera cosa que dependiera de un año de bonanza y diez de sequía, que es lo que realmente suele ocurrir, como si el año de bonanza en el que estamos no fuera la cara húmeda de una moneda cuya cara mala es la imagen de un desierto, o algo por el estilo, a cuenta de lo del calentamiento global y todo el desbarajuste climático.
El río suena este año, y lleva agua abundante, sin que por eso el problema hidrológico nacional varie ni un ápice. Y hablamos, -porque no debemos callar-, de desaladoras y de trasvases alternativos al del Tajo-Segura, y hablamos también de las sentencias del Tribunal Supremo que avalan las pretensiones históricas de Castilla-La Mancha, y también de las regulaciones fundamentales del trasvase que hace dos años se establecieron hasta 2027 en el Plan Hidrológico del Tajo con incrementos graduales de los caudales ecológicos  que finalmente son los escalones por donde debemos ir ascendiendo hasta lograr ese trasvase cero que si aún se vislumbra lejano no deja de ser un objetivo imprescindible. 
El grifo de la solidaridad interterritorial se ha mantenido abierto invariablemente durante más de cuarenta años, y seguirá abierto durante unos cuantos años más, pero  la hoja de ruta irrenunciable pasa por las desaladoras y el abaratamiento del tratamiento del agua del mar para usos agrícolas;  pasa, si fuera factible, por el siempre planeado y nunca realizado trasvase del Ebro, y también por el mejor aprovechamiento del agua subterránea en la zona levantina. La demagogia fácil en el Levante a cuenta de las lluvias abundantes en esta primavera está de sobra, por más que sea de consumo fácil en determinadas parroquias
En una época como la actual, con una profunda crisis agraria, el problema del agua será uno de los grandes asuntos del futuro también en lo referente al agua que bebemos. Mientras tanto, las diferencias seguirán aflorando en todos los Consejos del Agua habidos y por haber, como el celebrado el pasado jueves, tras el que Emiliano García-Page aseguraba que Castilla-La Mancha se llevará "el gato al agua" en la modificación de las reglas de explotación del trasvase porque es un asunto de "lógica parda" mientras que la delegada del Gobierno de España en la región, Milagros Tolón, aseguraba, también al hilo de esa reunión, que "el Gobierno de España tiene claro que la era de los trasvases ha pasado". Lo cierto es que el tránsito hacia esa otra pantalla que se anuncia y se espera en Castilla-La Mancha puede ser larga y seguramente seguiremos hablando de trasvases durante bastantes años más . Queda mucho camino por recorrer. Los intereses de la agricultura levantina son legítimos y la mayor huerta de Europa tiene que encontrar, con el concurso de toda España, formas, que existen, de mantener la producción y la calidad. Hilamos entonces en este punto con el problema de las producciones agrarias, que va más allá del agua, como estamos viendo en las últimas protestas.
El río suena y lo hace con fuerza cada cierto tiempo, y hasta el Guadiana se desborda en algunas zonas de Ciudad Real, que no todo es Tajo en esta suerte de "aldea gala" en la que se está convirtiendo Castilla-La Mancha, pero ojo con los espejismos que no quitan ni un gramo de peso a razones que vienen pidiendo paso desde hace décadas, avaladas ya por sentencias del Tribunal Supremo y puestas ahora en entredicho, como siempre, por las terminales políticas y mediáticas que se benefician del agua del Tajo, un agua que no es nuestro, porque es de todos, pero cuyo reparto se hace desde hace demasiado tiempo en menoscabo de la tierra por donde pasa ese río que sigue sonando con fuerza, ahora, de forma inusual, con mucho agua, por estas lluvias cuantiosas en un primavera atípica, pero con frecuencia esquilmado y empobrecido por la sequía y también por ese trasvase que le deja al límite, algo que,-y sería ingenuo pensar lo contrario,- volverá a ocurrir.