Miguel Romero

CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Algoritmo e Inteligencia Artificial

04/03/2024

Se ha puesto de moda, sin duda. Esta palabra, apenas conocida en los ambientes coloquiales, es ahora una palabra definitoria de realidades. Los algoritmos son un conjunto de instrucciones sistemáticas y previamente definidas que utilizadas en numerosos servicios y especialmente en informática, ayudan a realizar una determinada tarea. Está claro que deben de ayudar a definir y solucionar un problema.
Pero a mí me interesa ahora el tema de los algoritmos informáticos, esos que suponen un paso previo a ponerse a escribir un código. Primero definiéndolo como tal y luego, a través de ese código, poder indicarle a la máquina que acciones queremos que lleve a cabo. De este modo, un programa informático no sería más que un conjunto de algoritmos ordenados y codificados en un lenguaje de programación que nos permitirá ejecutar algo en un ordenador.
Y hablo de este tema, porque se está dando el caso de diseñadores –creadores en cuestión apoyados en programas- que están obteniendo premios creativos en concursos de cartelería festiva, tales como certámenes de Semana Santa, Carnaval, Ferias, etc., con obras diseñadas por ordenador e inteligencia artificial, algo que no es ilegal, pero que no está definido adecuadamente por las premisas legales a las que los organizadores deberían de prestar más atención. Y por qué se dice esto, sencillamente, para que quede bien regulado en las prescripciones legales de las administraciones y tengan su derecho adquirido, sin menospreciar con ello, los derechos de autores que realizan su trabajo creativo con las tradicionales formas de hacerlo: dibujo manual, fotografía artística o artes plásticas en su conjunto.
Por tanto, amigos, estamos en el siglo XXI, y ello conlleva aceptar las nuevas técnicas, adelantos científicos, avances portentosos de la informática, la robótica y la imaginación tecnificada, y hay que asumir los nuevos roles con la suficiente dignidad que ofrece la propia evolución humana. En ello debemos estar, eso sí, adecuando los mecanismos legales necesarios y arbitrando los parámetros que permitan un trato igualatoria y eviten una discriminación inmerecida. La inteligencia artificial ha venido para quedarse. Antes de que lleguen esos problemas de imagen, respeto, asunción y autorías, tomen las medidas quienes tengan la responsabilidad y de esa manera, todo podamos sentirnos más arropados por la administración y por los servicios de apoyo al ciudadano que siempre es el principal protagonista de la sociedad.