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Manuel López Camarena

El Yelmo de Mambrino

Manuel López Camarena


Vuelve el agresivo comunismo a la rusa

27/01/2022

Y  aún hay quiénes creen que ya existe un, digamos, comunismo democrático, cuando lo que vemos día a día en la antigua tierra de los zares, es la escenificación amenazante del intento de retorno al viejo sistemas encarnado por, o en, dos simples y asustadoras palabras, Rusia soviética o Rusia comunista, más todo lo que conlleva semejantes términos. Porque en Rusia, una vez atemperados los escarceos democráticos, bañados en vodka unas veces sí y otras no, de las épocas de los Gorbachov, Yeltsein, etc., y llegado al poder el que fuese agente del cruel KGB, la policía política de Stalin, hablo de Vladimir Putin, hay que aceptar que no se podía esperar otra cosa, máxime ahora que parece conocer un acuerdo ruso-norteamericano, por el que estos, los yanquis, cedieron la absoluta seguridad de las fronteras ruso-ucranianas -las ahora en cuestión y culpables de la crisis- a cambio de la aceptación  de Moscú antes la caída del Muro de Berlín y de todo el conglomerado geopolítico organizado por los zares rojos desde el final de la II Guerra Mundial. 
Así las cosas y dado que no es la primera vez que Vladimir Putin muestra sus dientes de oso ruso, a nadie debe extrañar que al que se ha auto fabricado, como tantos otros dictadores, grandes y chicos, de la historia, que Putin, ahíto de la realidad no muy glamorosas que vive su país, haya dado tiempo al tiempo para fabricarse esta nueva crisis, que siendo vieja como la Tarasca de Granada, nos está  explotando en plena cara en el primer cuarto del siglo XXI. Porque aunque mañana, o pasado, los motores de tanto carro de combate, de tanto camión, tanto miles de soldados, tanta logística, como Moscú ha concentrado en la frontera ruso-ucraniana, pusiesen rumbo a sus cuarteles de invierno, nunca mejor dicho, la paz, la convivencia entre bloques -el occidental, representado por la Unión Europea, que es quién más riesgos corre, y el ruso y los que se han colgado de éste, especialmente el islamista radical Irán,  habrá quedado más que tocada, con un estoconazo de tantos como administró a sus toros nuestro paisano, José Ruiz 'Calatraveño', que en paz descansa desde hace tres días. Los tres grandes, EE UU, Rusia y ahora China, tienen capacidad militar de todo tipo, incluida la nuclear, como para darle la vuelta al globo terráqueo y ponernos boca abajo. Demasiado peligro para la pobre Europa.
 He aludido a la muerta de José Ruiz 'Calatraveño'. Torero de desmedido valor que le hizo ser tildado más de una vez de torero legionario, tuvo una modesta y honradísima vida profesional, que derramaba, a cada lance y a cada pase, la honorable bonhomía que le hizo ser amigo de todos, dentro y fuera de la plaza. Fue, más que de nadie, torero de Bolaños, su pueblo natal, y de la capital, Ciudad Real, aunque como muestra digamos que logró abrir, por tres veces para él solito, la puerta grande de Las Ventas, amén de otras cuantas. 
Y como casi siempre sucede, pues  se van los mejores o, al menos, una buena parte de ellos. Y así, casi a la vez que José, se nos fue, sorpresivamente, otro amigo, Ramón Barreda y Fontes, que tuvo el honor durante su vida de llevar junto a él la cuartilla en  blanco en la que debería plasmar sus versos, herederos en todo, o casi, de la eterna y pura métrica castellana y, sobre todo, de la manera sabia en que su tío carnal, José Luís Barreda Treviño, marqués de Casa Treviño, enjaretaba los suyos. En todo, digo, Ramón dejó patente que era, amén de bueno, hombre de letras, capaz de recoger y transmitir el pulso de las gentes de la calle, pues no hace falta pensar en nadie más alto, ni que esté colocado más arriba cuando con el que se convive, día a día, verso a verso, casi nos roza con su codo en la barra del café.