Rafael Torres

FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


Risa y salud mental

23/11/2023

Cuando se habla de salud mental se habla, en realidad, de mala salud mental. Como ocurre con la salud en general, solo se repara en ella cuando se estropea. Ahora bien; hay gente como Abascal o Feijóo que al referirse al presidente del Gobierno hablan de mala salud mental directamente. Según ellos y un juez deslenguado, Pedro Sánchez está loco de atar, es un psicópata de tomo y lomo, pero en tanto Abascal y el juez faltón lo aseguran porque sí, porque le odian sin más, el todavía líder del PP lo razona, si es que puede llamarse razonar a lo siguiente: se le nota la insania mental en cómo se ríe.
Pedro Sánchez se ríe como todo el mundo: cada cual a su manera. Hay risas francas, conejiles, aviesas, escandalosas, trompicadas, extemporáneas, asmáticas, horrísonas, contagiosas, musicales e inoportunas, entre otras. La de Sánchez, según la muestra exhibida en la pasada sesión de investidura, suena tirando a normal, de modo que no puede ser la clase de su risa la que indujo a Feijóo a deducir que está como una cabra y que necesita un "especialista", sino lo que la activó, y lo que la activó fue la glosa del repetido farol del líder de la oposición, hilarante sin duda, según el cual no ha sido presidente porque no ha querido. Se comprende que le molestara, e incluso puede argüirse que Sánchez debería haber contenido la risa por decoro, pero de ahí a colegir que es un chiflado media, como mínimo, un abismo.
Si Sánchez, Abascal, Feijóo o el juez ese están grillados o no, no será por cómo se ríen. Reír es sano, que hasta existe la risoterapia para ahuyentar los fantasmas de la mente, pero lo que no es sano es llamar loco a alguien creyendo insultarle así. La locura es sufrimiento, y merece respeto y atención, pero de respeto no parecen andar algunos muy sobrados, que ni respetan los resultados electorales, ni al presidente del Gobierno de España, ni a la Cámara, ni el debido a los compatriotas que no les votan.
Dicho ésto, la que sí parece tener una buena salud mental es Ana Redondo, la nueva ministra de Igualdad, que ojalá nos permita olvidar a la saliente: no tiene cuenta en las redes sociales.