Escolástico González

Fontanería Pública

Escolástico González


¡Por fin! Llegan nuevas inversiones (yII)

22/04/2024

Las inversiones de 2024 de este equipo de gobierno son la continuidad de la corporación anterior y aun no podemos ver si existen cambios. Así finalizaba el artículo de la semana pasada que hacía mención a las dos grandes partidas de inversión anunciadas en el presupuesto: un aparcamiento en la estación del AVE y la remodelación de la vieja casa de la cultura en los Jardines del Prado. 
Casa de la cultura, Jardines del Prado y Catedral.
¿A qué se tiene que destinar la inversión prevista para la casa de la cultura? ¿Es mejor mantener el edificio y restaurarlo tal y como es o demolerlo haciendo uno de nueva planta, posiblemente más económico, para darle a la calle Prado una mayor relevancia hasta su confluencia con la calle Camarín? Estamos en una ciudad que no ha respetado ninguno de los edificios de los siglos XVIII, XIX y XX, incluido el de su propio ayuntamiento y ahora se va a conservar y mantener, tal y conforme está, un edificio sin valor arquitectónico alguno gastando dos millones de euros. 
Va para 14 años que se encuentra cerrada al público lo que fue la casa de cultura de la ciudad por la que pasaron la mayoría de estudiantes ciudadrealeños en el último cuarto del siglo pasado y donde la biblioteca que albergaba era la principal fuente de consulta. Desde 2010, el edificio ha estado cerrado y en estado de semiabandono pendiente de conocer el uso definitivo siendo objeto de múltiples y diversas propuestas por parte de las tres últimas corporaciones. Definitivamente, esta corporación asume el proyecto de la anterior para restaurarlo con una partida de dos millones de euros sin conocer la totalidad del uso que tendrá dicho edificio. Eso sí, el edificio será restaurado respetando su actual diseño, volumen y alineación para conservarlo como un ejemplo de la obra del arquitecto Miguel Fisac a petición de su fundación. 
Con todos los respetos al arquitecto de la provincia Miguel Fisac y a su fundación, la casa de la cultura fue proyectada y ejecutada en 1957 y doce años después, el mismo arquitecto, la modificó para incluir dos nuevas alturas y una nueva fachada porque ni a él mismo le pareció práctico. Proteger, hoy, 65 años después, un edificio cuyo proyecto inicial y su modificación posterior no aportan valor estético al edifico principal del entorno, que es la SIB catedral, es un error que pasará a las nuevas generaciones de ciudadrealeños. 
Es necesario recordar que el edificio, en sí mismo, de la casa de la cultura, no está ni tan siquiera catalogado dentro del último Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad del año 1988. Por el contrario, las calles Prado y Camarín, donde está el edificio, sí están sometidas a protección ambiental por el PGOU de ese mismo año por estar en el entorno de la catedral. Es decir, para entendernos, el edificio no está protegido, pero sí la calle donde se encuentra. La pregunta ante esta situación es: ¿se ha ponderado la importancia de la protección ambiental que tiene la calle Prado por ser el entorno del edificio más preciado de la ciudad, la catedral, frente al escaso o nulo valor arquitectónico del edificio de la vieja casa de cultura?
El PGOU de 1988 otorga  esa protección ambiental a la calle Prado con la finalidad de dar al conjunto de los Jardines del  Prado una tipología de los inmuebles y una  estética acorde que permita proteger el entorno de la catedral, dando a la calle Prado una nueva ordenación hasta la confluencia con la calle Camarín, lugar de culto religioso a la virgen y uno de los escenarios principales de la Semana Santa, y,  por el contrario, no proteger un edificio fuera de ordenación y con una fachada de cristal y rampa que nada aporta al entorno. Es más, si se mantiene el edificio tal y conforme está, la calle Prado, que sí está protegida ambientalmente, se convertirá en un diente de sierra con distintos tipos de alineaciones. 
Ahora, precisamente, cuando también se plantea la peatonalización de la calle Prado, se hace necesario revisar el proyecto de inversiones para la restauración de la casa de cultura y realizar un plan que contemple simultáneamente el edificio de la casa de la cultura y la confluencia de las calles Prado y Camarín para conseguir una estética que de valor a los jardines y a la Catedral. 
Estamos hablando del corazón turístico de la ciudad, por donde pasan la totalidad de turistas cuando se acercan a visitar la SIB Catedral, una de las pocas joyas que mantenemos de nuestra historia y que nos quedan para mostrar. Es comprensible que la fundación que lleva el nombre del arquitecto quiera tener su sede en el edificio, incluso es comprensible que quiera conservarlo para mayor gloria del arquitecto, pero eso no está dentro del interés general de proteger el entorno estético del Prado y de la Catedral que corresponde al Ayuntamiento como dice el PGOU del 88. Una licencia de obras sin el estudio pertinente que asegure la protección ambiental de la calle Prado podría ser objeto incluso de recurso.