Miguel Ángel Jiménez

Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


Todo depende de ti. Todo depende de Dios

17/05/2024

Decía san Ignacio de Loyola, mostrando una confianza en la acción de Dios proverbial: «Actúa como si todo dependiera de ti, confía como si todo dependiera de Dios». Y es que es verdad que todo depende de Dios. Nada sucede sin que Él lo sepa; sin que Él lo consienta. Algo persigue. Algo busca. Nosotros nos dejamos llevar mucho por las apariencias. Hasta miramos a Dios en los momentos de dificultad como si no estuviera. Más. Como si no existiera o como si fuera un Dios cruel o impotente ante el mal. Y es que la forma de ver la vida de Dios -Él que lo ha creado todo, que lo sostiene todo- es distinta a la nuestra. Él entiende la sencillez y la profundidad de la creación y de la criatura; del pecado y de la gracia. Nos llama a ser santos no porque nosotros tengamos una capacidad y una fuerza insuperable. No. Nos llama a la santidad porque conoce su acción en nosotros. Él sabe cómo actúa el Espíritu Santo en nuestros corazones; cómo nos va conduciendo; convirtiendo; transformando, divinizando. De una manera tan sutil, tan elegante que hasta nos parecen méritos nuestros. En cierta medida lo son, pero como colaboradores de la acción en nosotros. Por eso arde nuestro corazón. Y nos apasionamos y saboreamos la grandeza del amor constante y entregado. 
Todo depende de mí, de mi libertad, de mi entrega, pero todo depende Dios, de cómo, poco a poco, con extrema delicadeza educa mi libertad y me ayuda a vislumbrar, veladamente, la inmensa grande -inconmensurable- de Dios en mí.