José Manuel Patón

LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Las verdades de Alfonso Guerra

17/04/2024

Hace unos meses Alfonso Guerra decía en una entrevista que a Sánchez no le hacía falta apoyar a Puigdemont ni a los separatistas para que éstos le votasen como Presidente. Y no se equivocaba. Ahora se demuestra la gran verdad que anunciaba nuestro insigne ex vicepresidente. Puigdemont amenaza a Sánchez con hacerle caer … ¿pero cómo? Como no sea aburriéndole no vemos la posibilidad de que Puigdemont apoye una moción de censura contra Sánchez, porque la única moción de censura que podría tener éxito sería aquella en la que se presentase a Presidente Núñez Feijoo. No hace falta ser un gran científico para comprobar que si se presentase cualquier otro no le votaría ni el PSOE ni el PP, con lo cual, esa amenaza de Puigdemont es un chiste malo, una amenaza de niño chico de colegio, porque no se puede tragar y soplar al mismo tiempo, y si dice que nunca votaría a la derecha, nunca caería el gobierno de Sánchez. Todos los nacionalistas tienen derecho a serlo, porque estamos en una democracia con libertad de expresión. Por eso, el resto de los españoles mientras oímos las mayores barbaridades de la boca de los nacionalistas no tenemos más remedio que callarnos. La libertad de expresión es un derecho pegado a la democracia, como lo es la libertad de prensa, el derecho de asociación y las votaciones para elegir a quien nos pase por las narices, nos guste o no nos guste. Pero una cosa es la libertad de expresión, y otra cosa es decir gilipolleces, mamarrachadas, estupideces y necedades. Amenazar con algo que no puedes cumplir es no amenazar. Así de simple. Ahora que están a punto de parir las elecciones vascas y las catalanas, sus dirigentes se pasan la vida diciendo frases que no van a poder cumplir nunca. Pero el circo es el circo, y los que van al circo oyen lo que dicen los payasos. A nosotros nos llegan las frases más llamativas, por duras, desafiantes o por mil razones más, pero habría que oír todo lo que dicen los políticos vascos y catalanes en sus mítines, trufados de insultos a España y de fantochadas. 
Ahora bien, las cosas han cambiado mucho desde que la Constitución del 78 empezó el rodaje. Se mantuvieron un poco en su sitio mientras gobernó Felipe González, mejor dicho Fray Felipe, porque las primeras elecciones del País Vasco las ganó el Partido Socialista como también las catalanas. Pero el PSOE siguió una línea de derrota, y como denunció Rosa Diez, en vez de apoyarse en los partidos constitucionalistas, entregó el poder a los nacionalistas. Luego Aznar con esa mayoría absoluta los  mantuvo mudos y sin prosperar, hasta el punto que cuando el atentado de Atocha salieron enseguida los etarras a decir «nosotros no hemos sido», porque temían que una ola de calor les arrasase. Gracias a ese atentado llegó Zapatero al poder, y retomó la política de hacerles la pelota tanto a los nacionalistas vascos como a los catalanes, y así seguimos. El PSOE de ganar las elecciones en el País Vasco ahora tiene una intención de voto del 13%; sigue bajando en Cataluña y se ha estrellado en el resto de España en las Autonómicas, y es que hacerle la pelota a los nacionalistas es lo que tiene.