«Hasta la más humilde de las hermandades está a la altura»

A. C
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Concejala de Festejos y Tradiciones Populares en el Ayuntamiento de Ciudad Real

«Hasta la más humilde de las hermandades está a la altura» - Foto: Rueda Villaverde

¿Qué hace especial a la Semana Santa de Ciudad Real?

Además de estar catalogada de Interés Turístico Nacional, la calidad artística de sus pasos en general, no sólo a nivel de imágenes. Tienen un valor potente, muy elevado. Asimismo, en Ciudad Real, tal vez por el clima y por nuestra forma de ser, tenemos un poco más de influencia del sur que en otros lugares de la geografía española, que destacan más por su solemnidad. Los pasos han ido evolucionando y enriqueciéndose con el paso de los años para dar forma a una Semana Santa bastante potente, que destaca también por la rigurosidad de los cortejos en los desfiles procesionales.

¿Cómo ha sido su evolución desde la declaración de Interés Turístico Nacional en 2006?

Muy positiva. Yo, además, tuve la suerte de estar en la Comisión Permanente de la Semana Santa cuando se logró este reconocimiento. Muy positiva en cuanto a la evolución artística de la Semana Santa y de todas las hermandades y cofradías que forman parte de la misma. Se ha ganado en uniformidad, en seriedad y en pulir ciertos detalles. Todas las hermandades, hasta la más humilde, están a la altura. Y luego, por supuesto, a nivel turístico, un sector en el que hemos experimentado un gran crecimiento desde 2006. 

¿Cree que podría optar a la declaración internacional a corto o medio plazo?

Creo que hubiera sido interesante haber contado con Ciudad Real en el proyecto de la Ruta de la Pasión Calatrava para sumar esfuerzos. No en vano, la capital es también Calatrava y fue también sede oficial de las órdenes militares. Es cierto que pueblos como Almagro, Bolaños o Calzada tienen la figura de los 'armaos', que les diferencia mucho de Ciudad Real, pero la capital podría aportar riqueza artística y a nivel organizativo. Insisto en que yendo de forma conjunta hubiéramos sumado esfuerzos, hubiera sido interesante. Al final, la mayoría de los visitantes que vienen a Ciudad Real durante la Semana Santa visitan luego localidades del Campo de Calatrava o viceversa.

La pandemia marcó un punto de inflexión para la sociedad en general. ¿Cree que la Semana Santa de Ciudad Real salió reforzada o mal parada de esta crisis sanitaria?

No sé decirte si salió o no perjudicada. Lo cierto es que mucha gente la vivió en aquella época de forma telemática, se reinventó y fue un avance en ese sentido. Hubo hermandades que vivieron momentos muy especiales, como relató hace unos días el pregonero de la Semana Santa. A través de redes sociales y aplicaciones de comunicación tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias y momentos especiales. Creo que la sensibilidad de aquella época afianzó a las hermandades, sobre todo a nivel humano, de confianza y de compartir esas vivencias.

La Semana Santa es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. ¿Qué actuaciones lleva a cabo el Ayuntamiento para su promoción?

El Ayuntamiento de Ciudad Real pone a disposición de los cofrades, aparte de una subvención económica, que este año ha pasado de 40.000 a 50.000 euros, la infraestructura de toda la ciudad y la seguridad, que también es un asunto muy importante. Aquí estamos en alerta cuatro de terrorismo, pero nuestra Policía Local, a pesar de contar con poco más de 100 efectivos, con el apoyo de la Policía Nacional y Protección Civil, llevan a cabo más de 400 actuaciones. Habrá turnos especiales para estar cubiertos en todo momento. La Semana Santa cuenta con un gran despliegue humano por parte de los servicios municipales y de protección. Siempre estamos ahí con el montaje de las gradas de la plaza Mayor, la reordenación del tráfico y con cualquier otra cosa en la que podamos colaborar. En lo que a la vertiente económica se refiere, el Consistorio ha incrementado en 10.000 euros la subvención a la Asociación de Cofradías, que luego reparte ese dinero entre las distintas hermandades. A las más humildes es un dinero que le viene bien y para las grandes también le supone un buen apoyo: a nadie le amarga un dulce.

¿Existe una relación fluida con la Asociación de Cofradías?

Es bastante buena, sobre todo a nivel humano. Las personas que componen la Comisión Permanente son muy sencillas en el trato y se puede hablar perfectamente con ellas. Nos reunimos e intentamos llegar a acuerdos y si hay alguna cosa que no se puede hacer de forma inmediata, que ahora mismo no recuerdo, se entiende. Y todo ello con el objetivo común de engrandecer nuestra Semana Santa.

¿Qué importancia tienen estos días desde el punto de vista económico para sectores tan relevantes como el hostelero y el comercial?

El otro día, durante la entrega de los premios de calidad, algunos propietarios de tiendas y establecimientos me comentaban que tenían previsto abrir en Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección cuando normalmente están cerrados, por la demanda de gente que había venido el Domingo de Pascua y había preguntado. Esto nos da cuenta de la importancia que tiene el turismo en la capital durante estos días y de la gente que mueve, también de otros pueblos de la provincia, a la que agradecemos su visita. Es una semana muy completa y todo suma y beneficia desde el punto de vista económico tanto a estos sectores como al turismo en general de la ciudad.

¿Cómo es su relación personal con la Semana Santa?

Desde pequeña pertenezco al Cristo de la Caridad, de Santiago, una hermandad de cuna, por influencia familiar. Y también al Nazareno. Te vuelcas más con unas u otras, pero siempre he tenido admiración por otras muchas hermandades, como Oración en el Huerto, el Prendimiento o la Flagelación, con las que, de una u otra manera, colaboras en un momento determinado. Soy una apasionada de la Semana Santa y en casa siempre la hemos vivido desde muchos sectores, así como a nivel de amistades. Ciudad Real tiene una gran Semana Santa y es digna de que la gente la conozca, por su calidad artística y por todo lo que encierra en sí misma desde el punto de vista cristiano, de la fe y la espiritualidad. Si además ambas cosas se conjugan, lo cultural y lo religioso, es una celebración que vives doblemente.