"Queremos generar riqueza para La Solana"

La Tribuna
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La Fundación Benéfica 'Legado Bustillo' ha presentado su ambicioso proyecto estratégico para los próximos ocho años, con la formación como pilar esencial

“Queremos generar riqueza para La Solana”

La Fundación Benéfica 'Legado Bustillo' ha presentado su ambicioso proyecto estratégico para los próximos ocho años, con la formación como pilar esencial. El plan pretende implicar a toda la sociedad solanera para rentabilizar al máximo que sea posible el patrimonio de la institución. Abarca dos líneas de trabajo: una versará sobre agricultura y medio ambiente y la otra girará en torno a la acción social.

El horizonte más inmediato de la fundación, que marcará un antes y un después, es el año 2032. El nuevo gerente, Miguel Ruiz, junto a la alcaldesa, Luisa Márquez, explicó todos los pasos a seguir para optimizar los recursos actuales y rentabilizar mejor el todavía importante patrimonio de la entidad.

La formación será el eje fundamental de este plan, que tendrá dos vertientes distintas. Por un lado, la rama de agricultura y medio ambiente, que contempla la creación de infraestructuras de relieve como un centro de estudios medioambientales, la solicitud de un instituto de Formación Profesional Agrario privado (sin ánimo de lucro) y la puesta en marcha de una granja-escuela en el albergue Puerto Vallehermoso, junto al embalse de su nombre. "Es muy ilusionante porque vamos a trabajar todo lo que es enseñanza reglada". "Queremos traer estudiantes aquí para generar riqueza, futuro e ilusión en La Solana", subrayó Miguel Ruiz.

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En el apartado de acción social está previsto concebir un centro de actividades intergeneracionales "para trabajar en todas las necesidades de una manera transversal, no vertical". "Se trata del proyecto We (nosotros) donde seamos capaces de desarrollar a nuestra juventud con potencial y modelos saludables y se trabajará con personas mayores y de media edad". Ruiz señaló que prestarán atención a los deportes inclusivos y urbanos, además de avanzar nuevos campos como un banco del tiempo.

El nuevo gerente (que prefiere la denominación de director) aseguró que la fundación tiene aproximadamente 4.500 hectáreas de tierra y que están elaborando un inventario de bienes y activos. "Queremos ver lo que tenemos y enfocar el futuro para que todo este patrimonio lo pongamos a trabajar al servicio de los proyectos anteriormente citados", apostilló.

En el ADN de los solaneros

La presidenta del patronato de la fundación, y alcaldesa, Luisa Márquez, admitió su enorme ilusión con el proyecto en términos globales. "La Fundación Legado Bustillo está en el ADN de los solaneros y tiene que ser la luz para muchas familias de La Solana: por eso, debemos adaptarnos a los nuevos tiempos". Destacó el hecho de que el plan pretenda implicar a toda la sociedad solanera para optimizar el patrimonio de la entidad. "Todos tenemos que remar juntos para que la Fundación rentabilice ese patrimonio de más de 60 millones de euros". "Tendremos que buscar todas las vías posibles para materializar cada uno de esos proyectos, y por eso hemos apostado por profesionalizar la entidad".

El patio de butacas del cine municipal se llenó de público. Gente de todos los sectores, tejido asociativo y muchas personas a título particular, acudieron a la cita para conocer los mimbres de este ambicioso proyecto, que sin duda ha levantado mucha expectación.

Legado Bustillo, una historia tan apasionante como atribulada

Aurelio Maroto

La historia del Legado Remón-Bustillo es tan apasionante como atribulada. Institución decimonónica, tiene su génesis en el fabuloso patrimonio de Pedro y Díez-Orejón, rico hacendado solanero conocido en la localidad nacido en 1800 y conocido como 'El Niñorro'. Casó con Concepción Bustillo y Mena, natural de Villarrubia de los Ojos, y el hermano de esta, Francisco Javier Bustillo, fue el heredero de un enorme patrimonio al no haber hijos en la citada pareja, "con el especial encargo que de estos bienes hiciera el uso que le tenía mandado", decía textualmente el testamento. A partir de ahí, se desencadenó un carrusel de hechos judiciales, con administradores de por medio, fiduciarios y sonados pleitos para hacerse con el control. Todo ello fue diezmando el fabuloso caudal de bienes, que en sus inicios tenía tierras en hasta cinco términos municipales: La Solana, Alhambra, Montiel, Manzanares y Membrilla, y cuyo principal fin era articular, ad hoc, en una labor asistencial en beneficio de colectivos vulnerables y obras sociales para La Solana. En concreto, se hablaba de construir un asilo para desamparados, un hospital para enfermos de la localidad, la creación de becas para estudiantes pobres, dotes para monjas o subvenciones para escuelas, amén de un sinfín de obras de caridad.

No olvidemos el papel de afamados abogados como Joaquín Costa 'El león de Graus' o Francisco Silvela, que llegara a ser presidente del Gobierno en dos breves mandatos. Esa circunstancia ayudó a dar al legado proyección nacional en su momento. La realidad es que ese capital fue menguando, incluyó sucesos sangrientos como la violenta muerte de Julián García de Mateos 'el Cubero' y hoy solo quedan algo más de 4.100 hectáreas, de las cuales la mitad son tierras de labor y el resto de uso cinegético, aunque con un patrimonio que aún se estima en unos 60 millones de euros. Según fuentes de la propia fundación, el beneficio declarado en el último ejercicio ascendió a 91.261 euros, y 19.090 euros en ayudas concedidas. El objetivo en adelante es sacar el máximo jugo a ese crisol patrimonial. Tal es la misión del nuevo equipo de dirección, escenificada este jueves en la presentación del nuevo plan estratégico.