Tres entidades acaparan casi el 75% de las oficinas bancarias

R.Ch. / M. Espadas
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En la última década han desaparecido siete bancos y cajas de Ciudad Real, donde se han cerrado sucursales a un ritmo de una cada 25 días

El mapa de la concentración bancaria en la provincia - Foto: Rueda Villaverde

La opa hostil lanzada por BBVA para hacerse con el control del Banco Sabadell ha vuelto a poner sobre la mesa el proceso de concentración bancario en provincias como Ciudad Real, donde apenas quedan 13 'marcas' financieras de las más de 20 que llegó a haber para atender a una población que roza el medio millón de habitantes.

Los datos los ofrece el Banco de España. A día de hoy, el Sabadell tiene cuatro sucursales operativas en la provincia: en Alcázar de San Juan, en Tomelloso, en Valdepeñas y en la capital. Su posible absorción por el BBVA, con 17 sucursales en la provincia, dejaría duplicidades en los cuatro municipios donde está la entidad de origen catalana con el riesgo de cierres que advierten los sindicatos, que temen una nueva ola de concentraciones «que aumentaría los problemas de competencia y exclusión financiera». 

En Ciudad Real, en una década, han echado el cierre 146 oficinas de bancos y cajas. De las más de 400 que había en 2013 se ha pasado a las 259 que había al cierre de 2023, el último dato que recoge el Banco de España en su estadística. Se han cerrado oficinas a un ritmo de una cada 25 días en esos diez años.

Menos oferta en una provincia, donde según el Banco de España, prácticamente el 75% de las oficinas, tres de cada cuatro, están en manos de apenas tres entidades: Globalcaja, que tiene más de 100 oficinas a pie de calle; CaixaBank, que suma 47; y EuroCaja Rural, que tiene 35 más. En toda Ciudad Real se contabilizan ocho localidades en las que no hay presencia de ninguna entidad financiera, donde viven casi 2.000 personas, y hay otro medio centenar de municipios donde solo hay un banco o una caja. No se puede elegir. Allí viven más de 41.000 ciudadrealeños que solo tienen una puerta 'física' para entrar al sistema financiero sin tener que salir de su entorno. Entre esos pueblos, hay pequeñas localidades, como San Lorenzo de Calatrava, Navalpino, donde apenas viven 200 personas, casi una quincena de localidades que superan el millar de habitantes, como Fuencaliente, Arenas de San Juan, Puebla de Don Rodrigo, Corral de Calatrava y Aldea del Rey, y aparecen también Villarta de San Juan, donde viven más de 2.000 personas; y Poblete y Torralba de Calatrava, la primera, con cerca de los 3.000 habitantes, y la segunda, por encima de esa cifra. 

Hace una década, el 'pastel' financiero se repartía entre más manos. Entonces, como ahora, Globalcaja la entidad que nació de la fusión, en 2011, de las Cajas Rurales de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y La Roda, a las que, posteriormente, se unió la de Mota del Cuervo vía adquisición, era la que mantenía una mayor red de oficinas en la provincia, un centenar. Eran el 25% del total. Hace diez años, el 75% de las oficinas se repartían entre Globalcaja, Unicaja, Bankia, Banco de Castilla-La Mancha y el Santander, y el 'desierto' financiero acechaba a más municipios, había 13 localidades sin bancos y ni cajas, más de 6.100 personas de la provincia tenían que salir de sus pueblos para ir al banco, pero había muchas más opciones para participar en el sistema financiero. En total, había 21 localidades en las que solo había una alternativa para ir al banco. Allí vivían 15.000 ciudadrealeños.En la capital, por ejemplo, había 57 oficinas abiertas al público de 21 entidades diferentes. Hoy son 26 sucursales de apenas 13 marcas. 

«Que se garanticen los puestos de trabajo»

Desde el sindicato CCOO muestran su «profunda preocupación» por las implicaciones laborales y de servicios que podría ocasionar la absorción del Sabadell por parte del BBVA. La coordinadora provincial de Servicios de Ciudad Real, Ángela Briones, insistió en declaraciones a La Tribuna que desde el sindicato se echa en falta aún mucha información sobre esta posible compra, pero, en cualquier caso, la prioridad será «que se garanticen los puestos de trabajo» y que, de producirse salidas, éstas no sean forzosas ni traumáticas.

CCOO exige, en el caso de que la OPA fructifique, un acuerdo laboral que proteja las condiciones y el empleo de las dos plantillas, que se articulen mecanismos de relevo generacional, salidas voluntarias e incluso creación de empleos, que se preserven y mejoren las condiciones salariales y que se asegure un proyecto de empresa con viabilidad futura.