El Campo de Montiel confía en que llegue el regadío del olivar

Ana Pobes
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El pliego se redactó en 2023 con un presupuesto de 750.345 euros y está a la espera de la aprobación técnica del Ministerio para la Transición Ecológica para su posterior licitación

El Campo de Montiel confía en que llegue el regadío del olivar - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Campo de Montiel sigue a la espera de poder transformar en regadío más de 1.500 hectáreas con una dotación de 11 hectómetros cúbicos al año, lo que «supondría un importante empujón para todo el tejido socioeconómico de esta comarca desfavorecida». La puesta en marcha de este proyecto de regadío es una petición que la comarca viene reclamando desde 2013, cuando la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) dio el visto bueno a la iniciativa para dar así una solución a las deficiencias del abastecimiento y los regadíos en los municipios del Campo de Montiel. 

Años más tarde, en 2022, se sometió a información pública el régimen excepcional de autorización de la creación de un azud sobre el cauce del río Guadalén (Castillo de Montizón) desde donde se bombeará el agua a diferentes balsas asociadas a las zonas regables de la comarca. Para llevar a cabo esta primera fase, la Confederación redactó el año pasado un pliego de bases con un presupuesto de más de 750.000 euros y que «está pendiente de su aprobación técnica por la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para proceder, posteriormente, a su licitación», como informa el propio Senado a la pregunta escrita de los parlamentarios populares Rosa Sánchez, Leopoldo Sierra y Raúl Dalmacio. Recordar, además, que el Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir 2022-2027 se contempla la medida con un presupuesto de 15 millones de euros. 

 Esta primera fase es compatible con una futura regulación directa mediante una presa en el cauce, la del Castillo de Montizón, que podría considerarse como una segunda fase al proyecto de transformación de regadío en la zona. Para dar cobertura a esta primera transformación en regadío se construirán tres balsas. En paralelo, se seguirá trabajando en la elaboración del proyecto para la construcción de la presa de Montizón, un proyecto del que se viene hablando al menos una década, que permitiría seguir sumando hectáreas de cultivos leñosos de regadío en la zona.

La noticia de su futura aprobación técnica ha sido bien recibida en la comarca, especialmente por los agricultores y regantes. Antonio Alfonso es el portavoz de los regantes de una comarca, Campo de Montiel, y señala a La Tribuna que «cualquier paso que se dé es bienvenido» para iniciativa que «lleva muchos años parada». Recuerda que para impulsar el proyecto se crearon cinco comunidades de regantes con 1.300 agricultores de una zona «deprimida y que en los últimos años ha perdido más de un 20% de población». Con esta medida, totalmente sostenible, «se recuperaría todo el sistema fluvial al dejarse de extraer agua por sondeo, ya que solo se regaría con agua sobrante», argumenta para lamentar después, eso sí, que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha «ha estado paralizada y no ha sabido entender la importancia de esa concesión de agua que la Confederación del Guadalquivir está dispuesta a darnos». 

«En diez años, la apuesta de transformación en regadío ha avanzado en promesas pero realmente estamos igual que estábamos», por lo que confía en que esa aprobación técnica llegue más pronto que tarde para que su licitación sea una realidad y poder así «avanzar y mejorar aprovechando al agua racionalmente». «No nos rendimos», enfatiza. Con la llegada del regadío «duplicaríamos nuestra producción de aceite, uno de los mayores soportes de la zona». Estas 1.500 hectáreas que se regarían en la cuenca alta del Guadalquivir en Castilla-La Mancha, se encontrarían en una zona con dificultades, en la que hay poca población, y en la que hay que afrontar el reto demográfico «y no va a haber otra forma de hacerlo que garantizando el agua». 

Los agricultores declaran que la transformación de regadío de sus hectáreas «es de justicia». Felipe Romero es una de las miles de personas que trabajan en el campo. Con 46 años asegura que la medida «no solo enriquecerá a la comarca sino también a los agricultores», pues su campo «valdrá más que de secano». Ahora, manifiesta, «perdemos dinero» en una zona en la que, por ejemplo, en Villamanrique «hay pozos instalados con placas solares con 1.500 litros de agua/ hora, y eso no vale para nada. No estamos regando», por lo que el futuro proyecto solventaría una problemática que llevan sufriendo desde hace muchos años.