El día que Notre Dame desafió al fuego

Luis Miguel Pascual (EFE)
-

La catedral de París recupera paulatinamente su imponente aspecto cinco años después de ser víctima de un incendio que paralizó al mundo y que destruyó su cubierta de madera

El día que Notre Dame desafió al fuego - Foto: Reuters

Las llamas que iluminaron la noche parisiense llegaron a todos los hogares del mundo en forma de emoción y tristeza. Notre Dame, la más icónica de las catedrales góticas del mundo, ardía en directo y creaba un sentimiento global de emoción y solidaridad.

Cinco años después de aquel 15 de abril de 2019, el templo recobra poco a poco su aspecto inicial, siguiendo las directrices lanzadas por el presidente, Emmanuel Macron, que puso sobre la mesa una apuesta: reabrir un lustro después del desastre. «Gracias a la movilización de todos estamos haciendo real el desafío, que podía parecer una locura, de reabrir la catedral en 2024», asegura Maryline Guiry, directora del organismo que coordina las obras de restauración.

La fecha fijada en el calendario es el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, una jornada que culminará un año especial en Francia, marcada por los Juegos Olímpicos, pero también por el 80 aniversario del desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. Esos dos eventos, junto a la reapertura de Notre Dame, están siendo utilizados por Macron para crear un sentimiento de unidad en el país frente a la división política.

La aguja, engullida por las llamas en 2019, vuelve a erigirse sobre la ciudadLa aguja, engullida por las llamas en 2019, vuelve a erigirse sobre la ciudad - Foto: ReutersEl historiador Mathieu Lours señala que «una de las grandezas de Notre Dame es que ha sobrevivido a todos los regímenes y siempre ha estado vinculada al Estado». A su juicio, la seo tiene una simbología especial porque desde su construcción ha marcado tendencia y ha sido el reflejo del poder de la iglesia francesa y del país. «Por eso también ha sido desde hace siglos un emblema de la ciudad y también por eso su incendio tuvo una mayor repercusión en todo el mundo y creó una profunda emoción entre los católicos, pero también entre los no creyentes», afirma Maryvonne de Saint Pulgent, que durante años lideró la dirección nacional de monumentos de Francia. «Las imágenes de las llamas en la noche hicieron parecer que asistíamos a una película», rememora.

Desde su creación en el siglo XII, Notre Dame, que se elevó un 50 por ciento más que el mayor templo gótico construido hasta entonces, ha acaparado atención. Su celebridad se multiplicó cuando Victor Hugo le dedicó una novela, retomada en el cine y que la convirtió «en un personaje contemporáneo», explica Saint Pulgent.

El incendio de 2019 le dio esa parte de épica que le faltaba porque, en 800 años de historia, la catedral había quedado a salvo de esa epidemia de llamas que ha afectado a buena parte de sus hermanas góticas en todo el mundo.

«Era un monumento demasiado feliz y superar este desafío la convierte en más tierna, más gloriosa», apunta la experta.

Mientras las llamas ponían en jaque el futuro de la seo, una oleada de solidaridad se abrió camino en todo el mundo. Casi 400.000 donantes permitieron amasar 850 millones de euros para afrontar la restauración. «Es como si todo el mundo sintiera que iba a contribuir en la restauración del templo», recuerda Saint Pulgent.

Mantener el estilo

Tras especular con una reconstrucción contemporánea, Macron optó finalmente por restaurarla de la forma más idéntica posible a la que ardió.

En cinco años, los artesanos franceses han permitido al templo recuperar su cubierta de madera, para la que se han talado cientos de robles. Ya solo queda la parte del crucero, por donde un impresionante andamiaje asciende desde el suelo para sujetar la aguja, que vuelve a reinar orgullosa en el cielo de la ciudad parisina.