El obispo anima a vivir el jubileo de 2025 con «esperanza»

Hilario L. Muñoz
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Esta mañana se ha presentado en el obispado de Ciudad Real la Carta Pastoral del obispo, Gerardo Melgar, con motivo del próximo Jubileo del año 2025

El obispo anima a vivir el jubileo de 2025 con «esperanza»

Esta mañana se ha presentado en el obispado de Ciudad Real la Carta Pastoral del obispo, Gerardo Melgar, con motivo del próximo Jubileo del año 2025. Melgar ha explicado que, con la carta, quiere sumarse al Jubileo haciendo una llamada a la esperanza: «El mundo y la Iglesia estamos necesitados de la esperanza».

Con el título Peregrinos de la esperanza, la carta comienza explicando qué son los jubileos, así como las condiciones que han de darse para ganar la indulgencia plenaria o el significado de pasar por la puerta santa. «Atravesar la puerta Santa no es algo mágico, sino que significa, redescubrir la misericordia de Dios Padre, que acoge a todos y sale al encuentro de cada uno. Él es quien nos busca, quien viene a nuestro encuentro», dijo el obispo.

En el primer capítulo se habla de la razón del título de la carta, constatando que en el mundo y la Iglesia en el momento actual falta esperanza. En los últimos 25 años, desde que se celebró el último Jubileo ordinario, «se ha constatado un cambio de época» en muchos sectores: en los jóvenes, en las familias, en el trabajo. «Hay dificultades para transmitir la fe», con familias descristianizadas que no transmiten la fe a las siguientes generaciones. En este momento, los agentes de evangelización se sienten desanimados porque han de esforzarse mucho para obtener resultados pobres. La falta de compromisos para siempre produce, a su vez, falta de vocaciones, tanto al matrimonio como al sacerdocio o la vida consagrada.

Después, en un segundo capítulo de la carta, Melgar se pregunta cómo recobrar la ilusión en el ánimo y la esperanza: «Mi propuesta es que, para recobrar este camino y este ánimo, esta ilusión y esta esperanza, es necesario que seamos consecuentes, teniendo presente que Dios sigue en la barca de nuestra historia. Es decir, Dios no se ha retirado, sino que sigue en nuestra misma barca, en nuestra misma historia».

«No es posible evangelizar si no tenemos esperanza. Para para hacerlo y para recuperar esa esperanza, lo primero que tendríamos que hacer es poner a Dios en el centro de nuestra misión, de nuestra tarea y de nuestra vida», ha dicho. En este sentido, ha hecho una llamada a la conversión para evangelizar a través del ejemplo y del testimonio: «La misión cristiana solo se entiende y solo se mantiene desde una fe profunda, desde una espiritualidad que te mantiene a pesar de las dificultades que tengas».

Respecto a este testimonio de vida centrado el Cristo, el obispo ha recordado la experiencia que podemos tener al conocer a personas que, «a pesar de su dolor y falta de salud, son realmente alentadores. Uno va a consolarles y sale consolado». Además, «hay jóvenes que se plantean la fe muy en serio», así como «sacerdotes que son testimonio cristiano para los demás y personas consagradas que dedican su vida al servicio de los demás» en la oración y en la acción.

En el tercer capítulo el obispo habla de la importancia de la esperanza, necesaria para evangelizar el mundo: «Necesitamos preguntarnos cómo estamos viviendo nuestra fe, dejarnos fascinar por Jesucristo». Citando a santa Teresa de Jesús, el obispo ha animado a vivir enraizados en Dios en los momentos complicados: «A tiempos recios, amigos fuertes de Dios».

Todo esto podemos encontrarlo en el Jubileo, «un año de gracia, un tiempo de gracia especial de Dios, que nos va a ayudar también en esto. El Jubileo trae consigo un caudal de gracias». Por esto, puede ser la ocasión para plantearnos la urgencia de la esperanza «porque el mundo está viviendo sin esperanza y los sacerdotes, los religiosos y las personas que nos dedicamos a la evangelización tenemos muchas dificultades y, por lo tanto, necesitamos de una manera especial esta ayuda de Dios».

Materiales para el Jubileo y acciones diocesanas

Por su parte, el vicario general, Jesús Córdoba, que está encargado del Jubileo en nuestra diócesis, ha intervenido para explicar las acciones diocesanas para el año jubilar y los materiales que se ponen a disposición de las comunidades.

En primer lugar, este 2024 es el año de la oración, con la intención de que sirva como preparación para el Jubileo. «La razón de declarar este año como año de la oración es que el Jubileo suponga, para cada creyente, un momento de conversión en Cristo». Para cumplir este objetivo, cada uno de los ocho meses previos a la apertura de la Puerta Santa, la Santa Sede irá publicando un pequeño libro dedicado a un aspecto de la oración. Estará escrito por un maestro espiritual de nuestro tiempo, dijo la Diócesis en un comunicado de prensa. Los ocho libros en conjunto forman un volumen titulado Apuntes sobre la oración. Estas publicaciones están a disposición de los fieles en las librerías y en la página web de la Conferencia Episcopal Española. Además, el Secretariado para el Jubileo de la Conferencia Episcopal Española ha elaborado un guión celebrativo correspondiente al libro que se publica cada mes, para hacer una oración comunitaria en las parroquias, conventos, monasterios, colegios, etc.

En la Diócesis de Ciudad Real se han elaborado unas estampas con el logo del Jubileo y su lema: Peregrinos de esperanza. Por el reverso está la oración del papa Francisco para pedir por los frutos del año jubilar. Se están distribuyendo estas estampas por todas las parroquias y casas religiosas de nuestra diócesis.

Al inicio del próximo curso, en octubre y noviembre, que serán los dos meses anteriores a la apertura de la Puerta Santa en Roma, la Conferencia Episcopal enviará una serie de catequesis para niños y jóvenes explicando el sentido del Jubileo. «Lo distribuiremos en nuestra diócesis para que pueda comprenderse la importancia y el calado de esta celebración eclesial».

Tal y como propone el papa Francisco en la bula Spes non confundit de convocatoria del Jubileo, el domingo 29 de diciembre nuestro obispo celebrará la eucaristía en la catedral como apertura solemne del Año jubilar según el Ritual que se preparará para la ocasión. 

Después, para el mes de septiembre u octubre, Jesús Córdoba ha anunciado una peregrinación diocesana a Roma. «La gracia del Jubileo es recibir de Dios su amor y misericordia que purifica todos nuestros pecados y permite al creyente un nuevo comienzo en su vida cristiana. Por esta razón, cada peregrinación deberá estar precedida de una celebración comunitaria del perdón, y así lo haremos en los días previos a esta peregrinación diocesana», ha dicho.

Además de esta peregrinación diocesana, habrá parroquias, delegaciones diocesanas, colegios, asociaciones, etc., que organizarán sus peregrinaciones a Roma con motivo del Jubileo 2025. En concreto, «la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud asistirá, con otros jóvenes de las diócesis españolas, al Jubileo de los jóvenes que el Papa ha convocado desde el 28 de julio al 3 de agosto de 2025».