La N-430, la tercera vía con más accidentes de la provincia

R.CH
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El mayor número de accidentes se da los sábados de los meses de verano y entre las 14 y las 15 horas

La N-430, la tercera vía con más accidentes de la provincia - Foto: Rueda Villaverde

Sábado, entre las dos y las tres de la tarde y durante el mes de julio. Esos tres factores son, estadísticamente, los más repetidos a la hora de registrarse un accidente de tráfico en la Ciudad Real, donde la carretera con más siniestralidad es la A-4, la principal vía que atraviesa de norte a sur la provincia, seguida de otra autovía, la A-43 y la N-430, sobre la que recientemente el ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró que su anunciada, y millonaria,  reforma «era una hoja en blanco».

Esos son los datos que recoge la Dirección General de Tráfico, que analiza todos los detalles de los más de 400 accidentes con heridos que se registraron en carreteras de la provincia en 2022, entre ellos, los que terminaron costando la vida a algún ocupante de los vehículos. Ese año fueron 27 las personas que murieron en la provincia. Seis en accidentes por alcance, cuatro más por colisiones fronto-laterales y también hubo que lamentar cuatro víctimas por salidas de vía por la izquierda con vuelco. El día que más accidentes mortales acumula son los viernes, y la hora, entre las 10 y las 11 de la mañana.

Según la DGT, los meses de verano son los peores para la siniestralidad. Uno de cada tres accidentes con heridos se produce entre los meses de junio, julio y agosto. Las peores horas, las que van desde la una de la tarde hasta las seis. En ese periodo se concentran casi la mitad de los accidentes de tráfico con víctimas en Ciudad Real. 

El análisis de la DGT incluye también el estado del firme por el que circulaban los vehículos que se vieron implicados en un siniestro. La mayoría de las veces estaba seco y limpio, el 85% de los casos; y el 10 por ciento ocurrieron con el asfalto mojado. Otros factores que también influyen en esa siniestralidad vial en la provincia es la visibilidad. Normalmente, era buena en el momento del accidente. En nueve de cada diez. El resto de percances estuvieron condicionados por la propia configuración del terreno, factores atmosféricos, deslumbramientos por el sol, por vegetación o árboles, por otros vehículos o por obras en menor medida.