Historias reales como fuentes inspiradoras

Óscar del Hoyo (SPC)
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La ganadora del Premio Planeta, Sonsoles Ónega, desvela que la noticia del intercambio de dos niñas en un hospital de Logroño la impulsó a escribir su novela 'Las hijas de la criada'

Sonsoles Ónega y Alfonso Goizueta Alfaro ofrecen una rueda de prensa tras el fallo del Premio Planeta - Foto: Óscar del Hoyo

Cansada, pero agradecida y feliz. La periodista Sonsoles Ónega, flamante ganadora del LXXII Premio Planeta con su novela Las hijas de la criada, disfrutó ayer de una dulce resaca tras apenas haber dormido. La presentadora, que hace un guiño a las mujeres gallegas y a la industria conservera con su obra, desveló cómo la noticia del intercambio de dos niñas en un hospital de Logroño, que descubrieron ellas mismas cuando rondaban la veintena, la empujó a escribir una novela que recorre casi un siglo de historia, la de la familia Valdés, que primero hizo fortuna con la sal, luego se trasladó a Cuba para hacer lo propio con el azúcar y, finalmente, regresó a Galicia. Bajo la perspectiva de la conservera Deslumbrante y con el trasvase de dos niñas desde la cuna, aunque ambas hijas del mismo padre, Ónega recorre los grandes acontecimientos en esa Galicia mágica, buceando en la importancia que la pesca de la ballena tuvo durante décadas. 

«Las mejores historias están en la realidad y son susceptibles de convertirse en novela. Ese hecho, esa noticia que contamos en televisión hace unos años, fue lo que disparó la idea. Cada una de ellas ha vivido una vida que no le ha correspondido. A Logroño le debo Las hijas de la criada», relató emocionada la presentadora, que no se separó de la estatuilla del premio, dotado con un millón de euros. 

Con la obra, Ónega regresa a Cuba, que ya apareció en su primera novela, Calle Habana, esquina Obispo, en este caso a través del abuelo del protagonista, don Gustavo, «un hombre que hizo mucho dinero con el tráfico de sal en el siglo XIX y que decide irse por cuitas con los vecinos para seguir haciendo dinero, en este caso con el azúcar». La autora desveló que, por deformación periodística, quiere que sus libros reflejen hechos. «Me gusta investigar en la historia como paisaje de mis personajes, me construye como persona y como periodista, por eso busco la verosimilitud. Quiero que todo sea más o menos creíble».

Sobre la posibilidad de que su obra pueda ser adaptada al cine o a la televisión, aseguró que no escribe con esa finalidad, pero que le podría hacer ilusión la idea. 

La sorpresa de esta edición llegó de la mano del finalista Alfonso Goizueta, madrileño de 23 años que con su novela La sangre del padre rompió todas las quinielas, llevándose los 200.000 euros y dejando claro que será uno de los autores que puede marcar una época en los próximos años. Licenciado en Historia y Relaciones Internacionales por el King's College London, dio muestras de su precocidad en 2017, cuando publicó su primer libro, Limitando el poder 1871-1939, una historia de la diplomacia occidental desde la unificación alemana a la invasión de Polonia, al que le siguió, un año más tarde, Los últimos gobernantes de Castilla, ensayo sobre los orígenes históricos de la unidad española en los siglos XV y XVI. 

La sangre del padre, que presentó bajo el seudónimo de Luis Parterrío, es una novela histórica que muestra las dos caras de Alejandro Magno. «El argumento de la novela me viene dado de la historia. De la vida personal de Alejandro se sabe muy poco y eso me permitía más licencia», desveló el escritor con un aplomo impropio para su edad. Además, especificó que, si haber sido finalista con 23 años empuja a que los jóvenes se enganchen con la lectura, sería «estupendo». «Una generación más leída es una generación más libre», defendió y remarcó que su pasión es la escritura y que lo hace porque «se divierte». 

Ambos libros saldrán a la venta el 8 de noviembre. El ganador con una tirada inicial de 210.000 ejemplares y el finalista con 90.000. Dos obras distintas y, al mismo tiempo, con la misma esencia: una historia real como fuente inspiradora.