Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo

Manuel Espadas
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El aeropuerto de Ciudad Real cumple estos días quince años desde que empezó a operar, dejando atrás un pasado lleno de avatares y mirando a un futuro aún con muchas incógnitas

Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo

Faltaban unos minutos para las cuatro de la tarde cuando un avión TRJ55 de la compañía Air Nostrum y procedente de Barcelona tocaba tierra en el aeropuerto de Ciudad Real. Media hora más tarde hacía lo propio un Boeing 737 de Air Berlin, este llegado desde Palma de Mallorca. Sucedió el 19 de diciembre de 2008, hace justo 15 años, en lo que se calificó como una jornada histórica. Un día antes llegaban las primeras aeronaves privadas tras la apertura del espacio aéreo. Fueron días para el recuerdo que se completaban con los despegues que se hacian por primera vez hacia El Prat, en la Ciudad Condal, y Son Sant Joan, en la capital balear. Fueron los primeros vuelos comerciales del entonces recién inaugurado primer aeródromo privado de España, que empezaba a operar bajo la denominación de Aeropuerto Central Ciudad Real. Dos primeros vuelos que aterrizaban cargados de ilusión y esperanza, con muchas y muy buenas expectativas para la sociedad y la economía ciudadrealeña.

Lamentablemente, esas expectativas no se llegaron a cumplir y en la actualidad la situación de esta infraestructura dista mucho de la que en su día se soñó. La crisis de 2008, la poca demanda del servicio, entre otros factores, llevaron, tres años después, a suspender las rutas regulares de pasajeros.

Desde el germen del proyecto, en los años 90, hasta hoy mismo, la del aeropuerto de Ciudad Real ha sido una historia de continuos avatares, problemas e impedimentos, que sus gestores han intentado ir salvando como han podido, y casi siempre sin éxito. El primero fue la firme oposición de los ecologistas al afectar la ubicación a una ZEPA, y el último, el que se resolvía momentáneamente justo la semana pasada, cuando el actual gestor del aeropuerto, CRIA (Ciudad Real International Airport), conseguía que la Dirección General de Aviación Civil evitara que la empresa Saerco le dejara de suministrar el servicio de información de vuelo tras acumular una deuda de 1,1 millones de euros desde 2021. Sus alegaciones lograban que el organismo público le otorgara un voto de confianza siempre que abonara los meses de noviembre y diciembre de 2023, y que a partir de enero de 2024 empezara a pagar el servicio «por adelantado, en los cinco primeros días hábiles del mes», como nueva fórmula de pago a modo de renta.

Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vueloTres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vueloPero entre una cosa y otra hubo mucho más. Por ejemplo, los cambios de denominación, desde Aeropuerto Don Quijote a Madrid Sur-Ciudad Real, y de ahí, tras la oposición de la Comunidad de Madrid, a Aeropuerto Central Ciudad Real. Su inauguración oficial sufría casi dos meses de retraso por el no cumplimiento de algunas de las medidas de la Declaración de Impacto Medioambiental, y luego llegaría el aldabonazo de la crisis económica de 2008. A punto de cumplir dos años de servicio, ya se hablaba de 'aeropuerto fantasma', con escasos vuelos diarios y muy pocos pasajeros.

En octubre de 2011 dejó de operar rutas regulares de pasajeros, y hasta 2018 la infraestructura se veía inmersa en un lento y farragoso proceso concursal, que finalizaba con CRIA como nueva gestora.

En 2019, siete años más tarde, se reabría al tráfico aéreo, y después llegaría el COVID-19, convirtiendo el aeropuerto manchego en una enorme plataforma de estacionamiento de aeronaves bloqueadas por las restricciones de la pandemia. En la actualidad, CRIA sigue luchando por su rentabilidad dando pequeños pasos, como la recuperación del servicio de seguridad privada o la implantación de la empresa de mantenimiento de aviones Sabena Technics.

Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vueloTres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vueloTestigo directo de estos 15 años de 'aventuras' del aeropuerto de Ciudad Real ha sido Juan Carlos Moraleda, alcalde entonces y alcalde hoy de Ballesteros de Calatrava, uno de los municipios vecinos al aeródromo. El edil, que viajó a bordo del primer vuelo a Barcelona de aquel 19 de diciembre de 2008, recuerda con resignación que el aeropuerto «abría un horizonte muy importante para la localidad», y que si su evolución hubiera sido distinta, «el pueblo ahora sería otro».

Uno de los últimos pasajeros que voló desde Ciudad Real a Barcelona fue el actual presidente de la Cámara de Comercio, una de las grandes impulsoras del proyecto el siglo pasado. José Luis Ruiz, que viajaba por asuntos de negocios de su empresa, Baltransa, se esfuerza por ser optimista y recuerda que «el aeropuerto está ahí y hay que seguir peleando para que sea una fuente de riqueza y empleo».

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Imagen del aeropuerto de Ciudad Real.
Imagen del aeropuerto de Ciudad Real. - Foto: Rueda Villaverde
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Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo - Foto: Rueda Villaverde
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Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo - Foto: Rueda Villaverde
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Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo - Foto: Rueda Villaverde
Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo
Tres lustros (y muchas turbulencias) desde el primer vuelo - Foto: Rueda Villaverde

De la misma opinión es el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, que sobre el futuro garantiza que «dentro de lo que esté en nuestras manos, ayudaremos a dinamizarlo y potenciarlo. Como Ayuntamiento, somos los primeros interesados en colaborar y que se desarrolle lo máximo posible. Seremos un aliado más en buscar fórmulas que permitan potenciar su funcionamiento y multiplicar su operatividad».