La medicación permite controlar el 70% de los casos de epilepsia

Europa Press
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Acceder al tratamiento correcto resulta esencial en esta enfermedad neurológica, que puede tardar hasta una década en diagnosticarse y que padecen unas 400.000 personas en España

Cada año se detectan entre 12.400 y 22.000 nuevos afectados en el país.

La epilepsia es la primera enfermedad neurológica más frecuente en niños y la tercera más frecuente en adultos mayores. En España afecta a 400.000 personas y a más de 50 millones en el mundo, según concretaba ayer la Sociedad Española de Neurología (SEN) que, coincidiendo con el Día Internacional de esta alteración, apuntaba hacia la necesidad de crear conciencia sobre esta enfermedad y tratar de reducir su estigma, ya que se calcula que al menos un 25 por ciento de la población adulta que padece la alteración sufre discriminación.

«La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica caracterizada por producir, de forma recurrente, convulsiones, comportamientos y sensaciones inusuales o episodios de alteración de la conciencia», explica el coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN, el doctor Juan José Poza.

Afirman desde la entidad que, aunque puede afectar a personas de todas las edades, un 10 por ciento de los niños padecen epilepsia y, en adultos, la curva de la incidencia de esta enfermedad aumenta a partir de los 60 años hasta afectar, al menos, a un 30 por ciento de los mayores de 80 años.

En estos dos grupos poblacionales es donde se produce una mayor infradiagnóstico haciendo que, en algunos casos, el retraso en poner nombre a la alteración pueda alcanzar los 10 años, ya que se estima que «hasta un 25 por ciento de las crisis pueden pasar inadvertidas o no ser bien identificas por pacientes, familiares o incluso por el personal sanitario».

En cualquier caso, con los tratamientos que se disponen actualmente, la SEN señala que hasta un 70 por ciento de las personas que padecen epilepsia pueden conseguir controlarla adecuadamente la enfermedad. En este sentido, subrayan que acceder al tratamiento correcto es fundamental para tratar de evitar no solo la discapacidad que puede provocar esta enfermedad, sino también muchas de las comorbilidades que suelen ir asociadas a la epilepsia.

Poza recalca la existencia de «síntomas de otras enfermedades que pueden tener una apariencia similar a las crisis epilépticas y que pueden llevar a diagnósticos erróneos», elevándose los falsos positivos al 18 por ciento.

Los síncopes y eventos de origen psicógeno son confundidos, en muchas ocasiones, con crisis epilépticas, y en menor medida otros, como ictus, trastornos del sueño, migraña, trastornos del movimiento, etc. No obstante, también puede suceder que las crisis epilépticas sean ignoradas o confundidas con otras patologías.

«Una monitorización vídeo-EEG prolongada debe ser el primer paso para un correcto diagnóstico. Aunque no todos los pacientes pueden acceder con facilidad, ya que por ejemplo, en España, su acceso es desigual en el territorio nacional», comenta el doctor.

Otros tipos de trastornos 

Según la SEN, en un 50 por ciento de los casos que se dan en pacientes adultos, la epilepsia va asociada a trastornos psiquiátricos, neurológicos y/o intelectuales entre los que destaca la depresión, que afecta al 23 por ciento de los pacientes, y/o ansiedad, en un 20 por ciento. Cefáleas, problemas cardiacos, digestivos, artritis o demencia también suceden en mayor medida a las personas adultas con epilepsia. Por otra parte, un 30-40 por ciento de los niños con epilepsia ven afectada su capacidad intelectual, donde dolores de cabeza y otras afecciones físicas o del ánimo también son comunes.

«En días como hoy es importante reivindicar la importancia de la investigación de esta enfermedad, no solo por el alto número de afectados para los que aún no disponemos de un tratamiento efectivo porque padecen la alteración farmacorresistente (100.000 en España), sino para seguir investigar las causas que están detrás», concluye Poza.