"Siempre he protegido mi vida privada, no me gusta exponerme"

Juana Samanes
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Vocacional. Desde los seis años quería ser actor y esta película ha sacado sus mejores recuerdos de las razones de ese amor que siente por la interpretación

"Siempre he protegido mi vida privada, no me gusta exponerme" - Foto: ALBERTO ESPADA

Estudió arquitectura, pero la envidiable fisonomía de Fernando Guallar le ha hecho protagonizar campañas como modelo. En la divertida comedia La ternura demuestra que no solo posee físico de galán sino que también es un magnífico actor capaz de cambiar de registros. Cuenta el encuentro entre tres mujeres y tres hombres que huyen del otro sexo y, por circunstancias del relato, se encuentran en una isla desierta donde saltan chispas. 

El personaje que interpreta en La ternura sirve para sacar su vis cómica más gestual pero, ¿qué le ha sido más difícil eso o defender unos diálogos muy ingeniosos? 
Cuando leí el guion me encantó porque es una película muy única. En la cinematografía española actual no hay nada igual, me pareció muy innovadora y arriesgada. En cuanto a mi actuación, el texto es una partitura perfecta en la que enseguida que entras tienes que dejarte llevar. Lo que me gustó del primero es ese arco que va desde la negación del otro sexo hasta que va rompiendo esa estructura cuando va conociendo a esas mujeres, en especial a la Princesa Rubí. 

Como usted menciona, es una película basada en la gracia de los personajes. ¿Cómo fue el trabajo con sus compañeros? 
 Yo creo que había una responsabilidad del elenco entero por encontrar un código actoral muy unísono y luego confiar mucho en el director. Porque, de todo lo que yo he trabajado hasta el momento (series como Amar es para siempre, Velvet, en cine El juego de las llaves), esta película era un salto al vacío.

La ternura es una comedia romántica a contracorriente sobre guerra de sexos. Ese ha sido el atractivo de la obra teatral en la que está basada. ¿Ocurrirá igual con la película?
Hay algo muy bonito en la película, más en el caso del hijo pequeño, no el mayor que interpreto yo, en ese Leñador azul cielo hay una pureza, una forma de ver las cosas como un niño que no se ha contaminado de un código social.

En la película hay mucha química de las parejas. ¿Cómo fue trabajar junto a Alexandra Jiménez?
Es una gran actriz pero todavía mejor compañera. Alex y yo lo que hicimos fue remar juntos. De hecho, las primeras secuencias de la película de rodaje eran las nuestras. En ese comienzo hubo algunos problemas pero, nos cogimos de la mano, y ha sido una compañera deliciosa, generosa y es una suerte trabajar con ella.

Llama la atención que aunque lleva interpretando 12 años, su nombre sale más en las revistas del corazón, que hablando de su trabajo. Supongo que esto da mucha rabia.
Cada uno tendrá su manera de llevarlo. Yo soy un actor que siempre he tenido claro porque estoy aquí, estudié arquitectura pero tengo amor por este oficio, y mi vida privada la he protegido siempre, no me gusta exponerme, aunque no critico a los que les gusta usar las redes sociales. 

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