Me agredió y violó sin que una pareja amiga me auxiliara»

Pilar Muñoz
-

La mujer que ha llevado al banquillo de la Audiencia de Ciudad Real a su expareja y que pide que se le imponga una pena de 39 años de cárcel mantiene la grave acusación. Él lo niega, solo se saltó la orden de alejamiento "por ella"

La denunciante declaró amparada por un biombo; detrás, cabizbajo, el acusado custodiado por la policía. - Foto: Tomas Fernández

La mujer que ejerce la acusación particular contra su expareja, para quien se pide una condena de 39 años de cárcel, ha mantenido ante el Tribunal de la Audiencia de Ciudad Real que la agredió en varias ocasiones y que la violó tras entrar en su casa por la fuerza y llevársela a otra vivienda donde la retuvo contra su voluntad varias horas sin que «nadie me auxiliara», en relación con la pareja que vivía en el piso de la abuela del encausado, en Valdepeñas.

Él lo niega. Iván S. R., de 30 años, sólo admite haberse saltado la orden de alejamiento tras la denuncia presentada por su expareja. Ella también quebrantó esta medida cautelar de alejamiento, ya que, ante el Tribunal, ha admitido que hablaban, aunque ha negado haber mantenido relaciones sexuales con él.

Beatriz D. G., de 33 años, ha declarado amparada por un biombo para evitar la confrontación visual con el acusado, remontándose al inicio de su relación con el procesado, a quien ha descrito como un hombre obsesionado con ella: «Decía que necesitaba sentir mi piel». Convivieron en un piso de Valdepeñas y en abril de 2018 le denunció por malos tratos, aunque volvieron a retomar la relación. «Nos estuvimos viendo», ha reconocido a preguntas de la fiscal del caso, Gema Romero.

Pero ha negado que Iván S. R. hubiera vuelto a vivir con ella, ni siquiera los fines de semana como ha asegurado él. «No volvimos a vivir juntos», asevera la denunciante, quien también niega que tuviera llaves de su casa y la ropa, como afirma el acusado. «Me traía ropa para que se la lavara porque no disponía de medios», ha admitido en el interrogatorio.

Se habían separado en abril de 2018 y el 7 de junio fue el juicio en Valdepeñas por maltrato habitual. El juez le condenó a cuatro meses de prisión y le impuso una orden de alejamiento de año y medio que no cumplió. Según el testimonio de la mujer, aunque no vivían juntos él fue a su casa en más de una ocasión, controlaba sus movimiento en las redes sociales hasta el punto de pedirle explicaciones de los chicos a los que tenía agregados. Llegó a remitirle fotografías de los vehículos y de las personas que habían estado con ella e incluso le mandaba capturas de pantalla del teléfono móvil cuando la sorprendía en línea chateando con otras personas.

Fue a por ellos. El 6 de abril de 2019 Beatriz fue a una fiesta con su hermana y unos amigos. Allí conoció a un joven y se fue con él a su casa. De madrugada, cuando estaban en la cama oyeron un ruido y de pronto entró en la habitación Iván. Le dijo al chico que se vistiera y se fuera tras insultarla. Ella le pidió que no se marchara, «por favor no me dejes sola», pero se fue. Entonces «Iván me golpeó en la cara con las dos manos, me escupió, me agarró por el cuello y casi me asfixia». Después le dio unas mallas y una camiseta para que se vistiera y se la llevó a la casa propiedad de su abuela contra su voluntad. Una vez allí la golpeó y violó después de decir a una pareja que estaba en la habitación contigua que no se preocupara si oían algo porque estaban enfadados y discutían.

Para entonces, la madre y la hermana de la víctima ya habían denunciado los hechos tras no tener noticias de ella, «no contestaba a las llamadas del teléfono». La familia se enteró porque el joven que estaba con ella le contó a un amigo lo que había pasado y este le dijo que tenían que avisar a la familia y a la Policía.

El joven que estaba con la víctima ha sido parco, ni siquiera ha acertado a decir si el acusado estaba agresivo, si agredió a la mujer. Tampoco ha explicado si estaba asustado por la situación que se planteó en el dormitorio cuando el ahora procesado entró por sorpresa o por la mujer.

No era la primera vez. El acusado tiene antecedentes por malos tratos y, según la denunciante, no era la primera vez que la forzaba. Durante su declaración ha dicho que había mantenido relaciones sexuales por miedo y que no le denunció por el mismo motivo. También se ha negado a que la reconocieran los médicos forenses tras la denuncia porque «tenía miedo de que pasara algo más». Ha dicho que ha estado en tratamiento psicológico año y medio, aunque después a preguntas de las defensas ha admitido haber estado unas cuatro o cinco semanas. El acusado niega todo, salvo el quebrantamiento. Incluso ha aseverado que vivían juntos pese a esta medida y que tenía ropa en su casa. El juicio continúa el próximo martes.