S.O.S. de las ganaderías de bravo

Domiguín
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Los criadores del toro de lidia han solicitado al gobierno autonómico una línea de ayudas específicas que evite la ruina y su desaparición.

En la provincia el ahorro de tasas ha supuesto en torno a 650 euros en los 14 festejos celebrados hasta ahora. - Foto: Domiguín

Este año 2020 se está llevando económicamente por delante muchas actividades que no van a poder remontar la crisis en la que ya estamos sumidos. Dentro del sector primario, y de la ganadería, hay casi un centenar de explotaciones de ganad bravo que están repartidas por toda nuestra región. En ellas se cría el toro de lidia, santo y seña de nuestro país, reserva genética única e irrepetible que a 31 de diciembre tenía censadas 17.289 cabezas de ganado.
Estos hierros están repartidos entre las cinco asociaciones ganaderas que son garantes de los registros y control de estos animales, teniendo un total de 11.272 hembras de las que 9.842, están declaradas como reproductoras. En el capítulo de machos, la cifra asciende a 8.017 reses. Todos estos datos, recogidos al final del anterior ejercicio, a buen seguro se habrán visto mermados en 2020.
La ganadería brava, es la que surte con sus animales los festejos taurinos, en su mayoría en los pueblos de la comunidad, con cuya venta mantienen la viabilidad del negocio a duras penas. Son explotaciones amplias en su mayoría (pero también las hay modestas), implantadas en el medio rural, que protegen la biodiversidad y el medio ambiente por encima de todo. Son negocios que fijan población en la España vaciada, tan de moda ahora a la hora de ayudar, que generan puestos de trabajos, fijos y discontinuos, además de riqueza económica en los sectores que en ella participan.
Al tener este año tan atípico, donde las fiestas patronales han sido suspendidas, donde no se han celebrado casi festejos taurinos, las ganaderías de la región no tienen forma de generar ingresos que mantengan estas explotaciones. Lamentablemente se han visto montones de camiones con animales que han ido directamente al matadero, donde se está pagando entre 1 y 1,80 euros por kilo de animal, bien sea en vivo o en canal respectivamente. Este sacrificio no palia el gasto de los ganaderos que en un año normal pueden cobrar unos 1.500 euros, por un novillo de dos años, 2.000 euros por uno de tres y los toros se pagan a partir de los 3.000 euros por cabeza.
Muchas actividades del sector primario de la región, han encontrado en el gobierno regional un apoyo en ayudas de manera directa o indirecta que han intentado paliar la situación actual. Por poner un ejemplo y a modo de ayudas, el sector ovino-caprino consiguió una línea de ayudas directas del gobierno regional de 3,2 millones de euros. Los ganaderos de lidia que han sufrido de manera directa en su viabilidad el mazazo de la pandemia, han pedido a las autoridades regionales ayudas similares que amortigüen las grandes pérdidas que en muchas ocasiones les pueden llevar al cierre de las explotaciones.
En la reunión mantenida con la directora general de Ganadería, Cruz Ponce, los representantes de los ganaderos plantearon soluciones como las que han propuesto otras comunidades autónomas, algunas directas por explotación y otras variables a el número de vacas reproductoras, dejando a su criterio la decisión o que el propio gobierno autonómico vea la fórmula de ayudar a este sector tan castigado. Jesús Martínez ‘Morenito de Aranda’, en nombre de los ganaderos, confirmó a este diario la poca predisposición de la directora general a la búsqueda de una solución a este grave problema.
Los argumentos esgrimidos por Ponce, fueron que se había adelantado la PAC, algo que es de derecho del ganadero, que proviene de Europa y que lo gestiona la autonomía; que se habían eliminado las tasas de los espectáculos taurinos (algo no competente de esa directora general); que se iba a permitir de manera ocasional la lidia de animales hasta 7 años la temporada 2021 (algo no solicitado por los ganaderos, sino por asociaciones y peñas, que solo alargan la agonía de criar una año más un toro que supone 1.000 euros de alimento y que luego se va vender por un precio inferior a lo que se ha comido); y la ayuda de la televisión CMMedia retransmitiendo festejos taurinos (algo tampoco competente de la directora general) y que se lleva haciendo desde la implantación del ente regional, sobre todo porque es lo que más audiencia reporta al canal.
La perplejidad de los representantes en la reunión, según nos explicó Martínez, fue manifiesta, pues las explotaciones de bravo suponen una gran protección del medio ambiente, la biodiversidad, la genética y la riqueza al medio rural y a la España vaciada. Acabó la representante regional recomendando a los criadores que se acogieran a préstamos para paliar estas pérdidas, ya que no hay partidas y no las iba a haber para ayudar de manera determinada al sector del ganado de lidia en Castilla La Mancha.
De manera particular la provincia de Toledo cuenta con el 50% de las ganaderías de toros bravos de la región con un censo al final de 2019 de 8.054 cabezas de lidia entre machos y hembras. Pero a bien seguro que a día de hoy ese número se ha reducido ostensiblemente, dos de las ganaderías más grandes e importantes toledanas han echado el cierre este 2020, ‘El Ventorrillo’ y Fernando Peña, explotaciones con cerca de 1.000 cabezas de ganado cada una. A esto hay que sumarle los animales de mayor edad, los cuatreños y cinqueños que, al no lidiarse, están siendo presa del matadero. Una desesperación que lo criadores esperan que en los próximos presupuestos que están actualmente en tramitación, contemplen alguna línea similar a las aplicadas en las regiones vecinas como Castilla y León o la Comunidad de Madrid. En referencia a la media de ahorro en las tasas, en los festejos realizados en la provincia de Toledo tras el estado de alarma, que han sido 14, el importe de ahorro total ha estado en torno a los 650, algo simbólico más que solucionador.
Los ganaderos castellano-manchegos seguirán luchando por conseguir como otros sectores ganaderos de la región ayudas en igualdad de condiciones que les permita mantener las explotaciones de bravo y mantener esa fuente de riqueza genética natural, que de abandonarse puede estar abocada a la extinción.