«Somos nuestro peor rival»

Eduardo Gómez
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Kike Reguero, con tres ascensos a Segunda B en su carrera, asegura que la plantilla del Calvo Sotelo se merece subir y pide a sus compañeros «mantener la ambición»

Kike Reguero imparte instrucciones a sus compañeros durante un partido. - Foto: Yolanda Lancha

El Calvo Sotelo Puertollano tiene este domingo la oportunidad de dar un paso de gigante hacia el ascenso. El equipo que entrena Darío visita al Marchamalo, con el que se encuentra empatado a puntos en lo alto de la tabla, y que junto al Atlético Albacete conforman el trío de equipos que parece se disputarán las dos plazas de ascenso directo, pues el cuarto, el Quintanar, está a siete puntos, cuando sólo restan cinco encuentros para la conclusión de esta segunda fase. 

Kike Reguero, portero y capitán del Calvo Sotelo, acumula en su trayectoria tres ascensos a Segunda B y ha disputado, además, dos fases de ascenso a Segunda y ésta es la quinta a Segunda B, por lo que tiene experiencia de sobra para afrontar estos momentos. «Este formato me parece bien y creo que se premia más la regularidad. Se asemeja a aquellas liguillas de hace unos años», explica.

«El único objetivo es el ascenso. El equipo está con ambición y ganas», continúa el portero del equipo puertollanero, que admite que «muy mal tendríamos que hacerlo Marchamalo, Albacete y nosotros para que se puedan meter en la lucha por los dos primeros otros equipos».

El madrileño asegura que «manteniendo la ambición y la línea de trabajo que estamos llevando lo podemos conseguir. En esta fase se trata de ir partido a partido y son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Nosotros tenemos que pensar en nosotros mismos, somos nuestro peor rival», afirmó, tras una racha en este 2021 de diez victorias y tres empates.

A cinco partidos de lograr el ansiado objetivo del ascenso a la categoría que se denominará como Segunda RFEF (cuarto escalón del fútbol nacional), Reguero cree que durante la semana «se nota un ambiente diferente. Ya en los entrenamientos es distinto y en los partidos, como el otro día con el Toledo delante de nuestra gente, se percibe lo mucho que nos jugamos».

Por ello, pide a su equipo «tener calma y empaque porque el trabajo va a salir. Una de las claves está siendo la unión del vestuario y creo que nos lo merecemos». Y es que el equipo puertollanero atravesó momentos muy complicados en los primeros meses, con continuos aplazamientos que le obligaron después a jugar muchos partidos en poco tiempo y donde toda la plantilla dio la cara. «En aquellos momentos sólo pedíamos competir en igualdad de condiciones», recuerda, para añadir que toda la plantilla «ha respondido cuando ha tenido la oportunidad de jugar. Se nota que somos una familia desde el primer directivo hasta el último del equipo».