La joya de la corona

C. de la Cruz
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La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente

La Galería del Vino Globalcaja cuenta con casi 1.500 botellas en la que es considerada la sala de catas más grande del mundo, un espacio de reflexión para los miles de compradores presentes en la feria

El ajetreo es constante, un movimiento que no cesa en el espacio más icónico de Fenavin: la Galería del Vino Globalcaja. 1.492 botellas expuestas en una de las alas superiores del pabellón Dionisos que suponen una decisión crucial, y es que esta zona destinada a profesionales del sector y compradores nacionales e internacionales conlleva un ritual preciso, una toma de contacto capaz de determinar una decisión.
Es, sin duda alguna, la joya de la corona de Fenavin, especialmente diseñada para que los más de 18.000 compradores presentes en la feria realicen una cata con sosiego, sin presiones y sin urgencias. Cada instante cuenta. La mayoría de exportadores saben muy bien qué buscan, por lo que el trayecto por las 33 mesas de esta galería se convierte en un sondeo donde corroborar o desechar intuiciones previas o hallar sorpresas. Cada botella viene acompañada por un cartel informativo en castellano e inglés en el que se detallan las características del vino, y desde el momento en el que se deposita la copa es posible incluso concertar una cita con la bodega propietaria. Y es que todo está pensado para ahorrar tiempo y facilitar el trabajo.
El propio presidente de la Diputación, José Manuel Caballero, resaltaba la importancia de esta galería, que es «la sala de cata de vinos más grande del mundo. No hay ninguna otra feria ni lugar  del mundo que tenga estas referencias  para poder catar o degustar».
Llegados desde diferentes puntos del planeta, la Galería del Vino supone toda una experiencia. Desde Puerto Rico, Noel Maisonet y Nixzaliz Rivera reconocen que este punto del trayecto en la feria es determinante «en la búsqueda de variedades muy concretas». Desde la República Checa, Jan Holecek va paso a paso, con calma, buscando la perfección en un tempranillo.
A estos ejemplos de exportadores se suman las experiencias de los bodegueros, profesionales del sector que se apoyan en esta Galería como punto de comparación. «Buscamos variedades parecidas a las nuestras para comparar», explica Pedro Víctor Fuentes, de la rodense Dehesa de Luna, que añade que «la calidad que estamos observando es de un nivel alto». Desde Bodegas Lozano, en Villarrobledo, Eloy Pérez señala que «además de las variedades que nos interesan también vamos buscando lo que es distinto». «Vamos con calma, descansando, poco a poco, sin saturarnos, porque si no, luego parece todo lo mismo», añaden ambos.
organización. Más de 50 personas están pendientes de que todo se encuentre en perfecto estado de revista. Nada puede fallar dentro de una Galería del Vino donde, de manera habitual, se produce el primer contacto entre el comprador y el producto. José Antonio Arroyo, uno de los responsables de sala, señala que «estamos constantemente pendientes de que las botellas tengan la mejor presencia posible, reponerlas rápido cuando se vacíen, de que esté todo en orden, las servilletas, las escupideras, las papeleras...».
Siempre hay una persona en cada una de las 33 mesas, más el personal de apoyo y los trabajadores de una sala de lavavajillas que engulle copas por segundo para su inmediata reposición. La joya de la corona de Fenavin está en buenas manos. 
 

La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente
La joya de la corona Pablo Lorente
La joya de la corona - Foto: Pablo Lorente