Tierra de Calatrava trabaja para evitar su liquidación

Ana Pobes
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La cooperativa pidió una moratoria que finaliza a mediados de mayo; hasta entonces la entidad continuará negociando todo tipo de medidas que frenen su desaparición

Tierra de Calatrava trabaja para evitar su liquidación

La Cooperativa Tierra de Calatrava atraviesa momentos complicados, con las dos próximas semanas que se presentan como clave para evitar su liquidación con el abono del tercer pago a los casi 1.400 acreedores que votaron en contra o no participaron de la propuesta de la entidad y Banco Santander. El consejo rector ha puesto toda la carne en el asador en la búsqueda de líneas de financiación que ayuden a cumplir con el pago estipulado en el convenio, aprobado en 2004.
Para ello, la entidad presentó el pasado mes de noviembre una moratoria en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Ciudad Real para buscar la financiación de 2,5 millones de euros con la que poder hacer frente al tercer y último pago, que según estipulado en el convenio, debería haberse realizado ya el pasado mes de diciembre.
 Una prórroga de seis meses que finaliza a mediados de este mes de mayo, por lo que hasta entonces la entidad continúa buscando y negociando todo tipo de medidas que frenen su desaparición. Líneas que pasan por la venta de activos como el local de la calle Real, ubicado en Miguelturra, la antigua sede de la cooperativa, y la posibilidad de hipotecar los bienes (libres de cargas), medida esta última para la que varias entidades financieras todavía no han dado una respuesta oficial sobre su decisión, por lo que la cooperativa no cierra las puertas y confía en que finalmente se efectue el pago a acreedores.
Desde la cooperativa, comenta su gerente, Emilio Ruiz, se han hecho todos los esfuerzos y ajustes posibles para otorgar una rentabilidad y unos resultados «positivos» en la cuenta de explotación, «siempre pensando en los socios y en el servicio que se les presta». Pero el problema, lamenta, sigue siendo el mismo que hace más de diez años, el concurso de acreedores en el que Tierra de Calatrava está inmersa. Por ello, continúa explicando, durante la moratoria se ha priorizado buscar atender a las obligaciones de pago resultantes del concurso y la continuidad para una sociedad de casi 60 años de historia que atiende a las necesidades de los socios y agricultores de Miguelturra y alrededores. Todo ello, insiste, «sin descuidar el funcionamiento normal del cereal, la tienda y la gestión de la cooperativa».
De no poder hacer frente al pago y llegar a una liquidación, esto no solo conllevaría a su desaparición sino que los acreedores que llevan más de diez años a la espera de cobrar sus créditos demoren aún más su cobro por la «idiosincrasia de la Ley Concursal», argumenta su gerente. Por todo ello, el próximo 16 de mayo se celebrará una Asamblea General para informar a los socios sobre la situación concursal y «los diferentes caminos que tiene por delante la cooperativa». Para Ruiz «el trabajo duro y las buenas decisiones pueden dar pronto sus frutos», pues «se han conseguido grandes avances con importantes acreedores, la cual facilitaría la salida total de la condición concursada». Además, Ruiz deja claro que «en todo este tiempo ha sido muy importante trabajar en lo urgente sin descuidar lo más importante, el socio».

Tierra de Calatrava presentó concurso de acreedores tras detectar anomalías en su sección de crédito. Deformidades que provocaron que la entidad colaboradora (Banco Santander) suspendiera temporalmente sus operaciones con la imposibilidad de atender puntualmente los compromisos asumidos frente a socios y acreedores en general, por lo que el Consejo Rector llevó a cabo una urgente investigación y análisis con el fin de conocer el origen y alcance exacto de la situación.
Desde el año 2009 en concurso de acreedores, el fin de este proceso para Tierra de Calatrava se produjo cinco años más tarde, en 2014, después de que el convenio presentado por la sociedad y Banco Santander consiguiera la adhesión de 170 acreedores, entre ellos la propia entidad bancaria, logrando así la conformidad de la representación de un pasivo de 27,67 millones de euros, más de la mitad del pasivo total que componía el concurso (35,9 millones), que daba cabida a sus inicios a más de 1.600 acreedores.
El primer desembolso estipulado en el convenio llegó entre finales del año 2014 y principios de 2015, tres meses después de que entrara en vigor el convenio, firmado en el mes de marzo de 2014. Fue entonces de 55.141 euros. Más tarde, en el año 2017, y como quedó patente en el convenio, la cooperativa liquidó una cantidad mayor, en concreto 275.705 euros. La última retribución tendría que haberse efectuado el pasado mes de diciembre, y que inicialmente ascendía a 5,1 millones de euros, cantidad para que Tierra de Calatrava busca líneas de financiación y liquidar así el convenio con este mes de mayo como fecha límite. Y en eso, está trabajando con todo su empeño.