Una esponja e ingenio para detectar el coronavirus

Hilario L. Muñoz
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El Instituto de Recursos Cinegéticos continúa con los ensayos de su método para descubrir el virus en el ambiente y que podría permitir saber si en un espacio público ha habido personas contagiadas realizando una 'PCR del lugar'

Una esponja e ingenio para detectar el coronavirus - Foto: Rueda Villaverde

De marzo a septiembre ha aumentado el conocimiento que hay sobre el coronavirus tanto en el modo en que actúa, con la importancia de los espacios cerrados y la acumulación de goticulas, como en su detección, con un incremento paulatino de las PCR que lleva a que en esta segunda ola se descubran más casos que en la primera del mes de marzo. Por este motivo, buena parte de los esfuerzos actuales de investigación, más allá de las vacunas o sanitarias, se fundamentan en localizar el virus y crear métodos que puedan detectar del modo más rápido aquellas personas que son asintomáticas y que pueden contagiar aunque no lo sepan. Dentro de esos análisis se encuentra una investigación del Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC) que ha modificado un método utilizado en detectar la tuberculosis de vacas en Navarra, para ver si puede utilizarse para descubrir el virus en el medio ambiente.

Se trata de una investigación que ya ha tenido una publicación, puesto que funciona, y en la que se emplea una esponja que se pasa por diferentes lugares para atrapar el virus. En mayo y junio, los investigadores se acercaron a Horcajo de los Montes con este equipo y descubrieron que la tecnología funcionaba.

En primer lugar, la elección del municipio se produce porque el instituto lleva tiempo trabajando con el veterinario del municipio Javier Camarena, y después el médico, Francisco Rodríguez del Río, se puso en contacto con ellos para tratar de analizar lo que ocurría en la localidad, ya que consideraba que no llegaba a toda el municipio y preguntó si había algún modo de realizar un muestreo ambiental como complemento e «identificar los sitios de circulación del virus». Así, detrás de la investigación en la que participa el IREC hay un equipo interdisciplinar de científicos españoles en el que hay enfermeros, biólogos, médicos y veterinarios. De este modo, para llegar al método empleado participan investigadores del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM), el servicio médico local de Horcajo de los Montes, el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet) de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III.

Gortázar (derecha) y el médico de Horcajo, Francisco Rodríguez del Río, visitan uno de los hogares donde están realizando las pruebas con las esponjas.Gortázar (derecha) y el médico de Horcajo, Francisco Rodríguez del Río, visitan uno de los hogares donde están realizando las pruebas con las esponjas. - Foto: Rueda VillaverdeSe trata de una investigación que continúa y que pretende tener una periodicidad de dos meses para «acudir y vigilar los mismos puntos, entre 8 y 10 públicos y entre 8 y 10 hogares de personas, que han sido bien pacientes o tomados al azar que sirvan de referencia», explicó el investigador Christian Gortázar. La intención es tras ver que el método funciona, ser capaces de ver a lo largo del tiempo la incidencia del virus. De esta manera se podría tener «un ciclo anual» para ver cómo evoluciona la presencia del ARN del virus, «tanto en los sitios públicos como en los hogares» a la vez que se observa la situación sanitaria en la región.

arn medioambiental. Lo que realiza el IREC en esta toma de datos, en lo que se llama «la recogida de ARN ambiental». «Mediantes esponjas impregnadas en un líquido», realizado esencialmente con alcoholes y otros componentes, se logra que los materiales liberen los ácidos nucleicos de las superficies por las que se pasa la esponja. De este modo se puede fijar el ARN en el tejido preservándolo. Después en el laboratorio se extrae el líquido y se realiza una PCR, la misma que se haría a la muestra de una persona obtenida con un bastoncillo.  Se trata de una PCR que se realiza a una muestra tomada de un lugar en vez de una persona y que, por lo tanto, podría indicar si un espacio está libre o no de coronavirus.

«Lo que encontramos en los dos primeros muestreos es que las muestras positivas aparecen con mayor frecuencia en los lugares de más riesgo y en los lugares donde hay presencia de pacientes activos», señaló Gortázar. A este aspecto se suma el hecho de que también han descubierto el virus en espacios donde no debería aparecer, lo que muestra que «la técnica es sensible a casi cualquier circulación del virus». Igualmente en la labor investigadora del centro asociado al CSIC y la UCLM han descubierto que las cantidades de ARN del SARS-CoV-2 son más bajas que las que hay en una muestra tomada de una persona. «Sería una indicación de que los objetos que estén contaminados no son particularmente infecciosos», apuntó el investigador. En este sentido recordó que su método «es una herramienta para detectar la circulación del virus en un ambiente» lo que «no quiere decir que sea peligroso para las personas». Esto coincide con lo que ya se sabe del coronavirus como que supone un mayor peligro en espacios cerrados donde el aire se va cargando del virus y donde la probabilidad de contagio es mucho mayor si no se mantiene la distancia con otras personas y no se utiliza la mascarilla».

Una esponja e ingenio para detectar el coronavirusUna esponja e ingenio para detectar el coronavirus - Foto: Rueda VillaverdeAplicaciones futuras. El método empleado por el IREC puede suponer la apertura de un nuevo tipo de análisis en el que se usen estas esponjas para por ejemplo que un supermercado o una entidad privada decida concretar que es un espacio libre de coronavirus pero también se puede utilizar para «la vigilancia». Por ejemplo, en un espacio cerrado como un aula universitaria o de un colegio donde circula un grupo de personas el uso de estas esponjas podría ayudar, con solo una PCR, en vez de 30 o 100, a saber si hay alguna persona que está contagiada. «No es lo mismo tener que hacer pruebas individuales a las personas que tomar una muestra». De hecho, este tipo de análisis quita la connotación del contagiado al ser un grupo de personas a las que se le realiza la PCR y se podría indicar que cierto espacio «presenta riesgo al aparecer restos del ARN del virus». «Simplifica la vigilancia sanitaria», señaló Gortázar.

Por el momento, un Ayuntamiento de la provincia de Ciudad Real ha mostrado interés en el método del IREC y varias consejerías de sanidad de varias comunidades autónomas conocen el sistema sin que se haya concretado nada aún. 

 

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