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"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte"

Pilar Muñoz
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El acusado de la muerte de su vecino de la urbanización de los Rosales de Ciudad Real niega haberle cortado la yugular con unas tijeras, que, asegura, esgrimió el fallecido y que el mismo se clavó en el forcejeo

"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte"

"Vino muy violento y agresivo a por mí, me atacó, me dio varios machetazos tras decirme tú no vas a ir más a ninguna parte. Yo me defendí cruzando los brazos para pararle ", ha declarado ante el jurado el acusado de la muerte de su vecino de la calle Arrayanes de la urbanización Los Rosales de Ciudad Real la noche del 29 de enero de 2020. Francisco Pablo Seco de Herrera Arnés, de 37 años, ha protagonizado una primera sesión de un juicio en el que la magistrada presidenta del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial, Mónica Céspedes, ha tenido que intervenir en numerosas ocasiones para amonestar al encausado y a las partes (acusaciones y defensa) hasta el punto de dejarles claro meridiano que "esto no es una película, no busquen el efecto para ver como cala en el jurado. Esto no es una película, es un juicio. No busquen lo fácil, que es el efecto. Tienen que basarse en pruebas, no en efectos especiales ni en gestos grandilocuentes". El acusado, ha recordado la magistrada, se enfrenta a una condena muy elevada, hasta 30 años de cárcel por asesinato que pide el letrado Federico Castejón que ejerce la acusación particular en nombre la viuda de Isidro Antonio González Gascón, de 58 años. 
El interrogatorio ha comenzado poco después de las doce de la mañana tras quedar constituido el Tribunal del Jurado con las nueve personas y dos suplentes que van a enjuiciar los hechos en la Audiencia Provincial de Ciudad Real hasta el 8 de octubre. El procesado ha respondido a las preguntas de las tres acusaciones y de su abogado durante cerca de tres horas con reiteradas advertencias de la presidenta magistrada.
Ha negado los hechos y ha mantenido que fue su vecino quien le insultó y atacó de forma violenta, produciéndose un forcejeo. "Me tenía encajonado, no sé de dónde sacó las tijeras. Yo no se las arrebaté y cuando me fui del lugar de escena estaba sentado", ha declarado.
"¿Entonces cómo pudo desangrarse, cortarse la yugular?", han inquirido las acusaciones "No sé", ha dicho tras intentar dar su versión y ser cortado de raíz.

El letrado Federico Castejón considera que es un asesinato con ensañamiento por el número de lesiones, más de treinta. Además, sostiene que fue un crimen "planificado". De ahí que solicite 30 años de prisión, mientras que el Ministerio Fiscal y el letrado Rodrigo García, que representa los intereses de la hermana del fallecido, piden 20 años de cárcel.

De su lado, el abogado Francisco Risueño Jiménez que defiende al procesado solicita la absolución al sostener que actuó en legítima defensa, una tesis que  refutan las acusaciones. Isidro Antonio González «murió desangrado» en la puerta de su casa y «no cabe pensar que uno se pueda producir un corte mortal en el cuello», ha subrayado Rodrigo García.

"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte"

El acusado también tenía heridas, quince, ha apuntado su abogado.

A traición. La teniente fiscal Carmen Mendiola, que ejerce el Ministerio Fiscal en la causa, ha explicado al jurado con claridad que acusan a Francisco Pablo Seco de Herrera de asesinato «por lo investigado, instruido y analizando. Le mató a traición sin posibilidad de defensa por las lesiones que presentaba el cadáver, el testimonio de los vecinos y porque lo dicen los peritos», ha aseverado rotunda. El acusado lo niega y ha afirmado ante el jurado que su inocencia está «probada» precisamente por lo que dicen los peritos, ha señalado aludiendo a unos informes biológicos que dicen que no hay restos de ADN y sangre suyos en las tijeras.

«Le dejé sentado". Francisco Seco de Herrera ha mantenido que fue su vecino quien le insultó y atacó de forma violenta. «Me tenía encajonado, no sé de dónde sacó las tijeras. Yo no se las arrebaté y cuando me fui de la escena estaba vivo, sentado»,  ha declarado tras narrar con detalle su versión de los hechos hasta el punto de tener que ser advertido de que se limitara a responder a las preguntas de las acusaciones sin irse por las ramas. Un aviso después de iniciar su relato de hechos:  «Era noche oscura, poco antes de las nueve, cuando salí a barrer las hojas de la entrada de la casa y a limpiar las micciones de los perros. Al llegar a la frontera de la otra vivienda adosada salió como un energúmeno el vecino. Me increpó con insultos muy feos, con ademanes de pegarme tras abrir los contadores de la luz. Estaba muy agresivo, empezó a zarandearme, a empujarme», ha dicho el encausado, quien ha añadido que la agresión cesó cuando llegó una vecina íntima amiga de Isidro Antonio González y de su mujer, pero una vez que se fue a su casa continuó agrediéndole. «Estaba rabioso, poseído», ha agregado el procesado tras reiterar que le tenía encajonado, sentía su aliento, «me decía hijo puta te voy a matar. Me dio varios  puñetazos, golpes y caímos al suelo, él se quedó sentado con las tijeras en las manos y yo me fui a mi casa». «¿Sentado?», han preguntado las acusaciones aludiendo al testimonio de un vecino que dice que vio a Antonio Isidro en el suelo, muerto. «No tenía pulso y estaba desangrándose», ha subrayado uno de los letrados de la acusación particular.

"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte"

«Cuando me fui estaba vivo», ha respondido el acusado tras negar haber llamado a su madre por teléfono y haberle dicho que había matado al vecino. «No es cierto», ha reiterado después de insistir que cuando ser acercó a él llevaba en una mano un llavero y en la otra un objeto alargado metálico dando a entender que eran las tijeras.  Francisco Seco de Herrera, apodado Curro, ha respondido con altanería sacando de sus casillas a la teniente fiscal y a los letrados de la acusación e incluso a la magistrada presidenta. El juicio continua hoy con la declaración de testigos.

«Soy llano, si buscan en una enciclopedia tipo común aparece una foto mía». Francisco Pablo Seco de Herrera Arnés ha dado muestras en la primera sesión del juicio de ser un tipo cuanto menos  peculiar con una vasta formación académica. Dice que no tenía relación con sus vecinos y, por tanto, tampoco problemas. «Yo no he tenido problemas ni incidentes por ruidos, obras y aparcamiento. Yo no tenía relación alguna, yo hacía mi vida y ellos la suya. Mi madre sí ha tenido algún juicio con ellos», ha acabado admitiendo a preguntas de las acusaciones respecto a su vecino Isidro Antonio González y su mujer.
«¿Es una persona social?», le ha preguntado el letrado de la acusación particular Federico Castejón. «Soy llano y si busca en la enciclopedia tipo común sale una foto mía», ha respondido al abogado tras haber sido llamado al orden por la magistrada presidenta por frases fuera de lugar como «no tengo escuadra y cartabón» para decir que no sabía a qué distancia estaba de la casa de su vecino.

«Son ustedes los que tienen que demostrar mi culpabilidad». La teniente fiscal que ejerce la Acusación Pública y los abogados de la acusación particular se han encontraron con un acusado desafiante en ocasiones hasta el punto de recordarles que eran ellos los que tienen que "demostrar mi culpabilidad» tras negar de forma reiterada que no estuvo al acecho para atacar a su vecino. «No es cierto que estuviera escondido y que me acercara sigilosamente a Antonio. No, no es cierto». «Si llegó a tener la remota idea de que iba a salir, yo no salgo de mi casa».

"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte"

La magistrada: «Estamos dando un pésimo ejemplo» La presidenta magistrada del Tribunal del Jurado que enjuicia los hechos cometidos la noche del 29 de enero de 202o ha lamentado el «pésimo ejemplo que estamos dando» y ha advertido a las partes de que recondujeran el interrogatorio basándose en las pruebas porque «estamos en un juicio, no en una película» y el acusado se enfrenta a una pena de hasta 30 años de cárcel.
 

 

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"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte" - Foto: Tomás Fernández de Moya
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"Vino a por mí y me dijo tú no vas a ir más a ninguna parte" - Foto: Tomás Fernández de Moya