Los explosivos centran el 55% de los controles

Pilar Muñoz
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Los agentes de la Intervención de Armas de la Comandancia han realizado 276 inspecciones y han controlado 71 voladuras de carga explosiva en la provincia durante el último año

Un agente inspecciona material pirotécnico.

El control de explosivos representa más de la mitad de todas las inspecciones que realizan los agentes de la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de Ciudad Real en armerías y establecimientos de explosivos, cartuchería, empresas de seguridad y campos de tiro de la provincia.
Según la información facilitada a La Tribuna, en el último año se han realizado en la provincia de Ciudad Real 276 inspecciones, 152 relativas a explosivos y material de pirotecnia, es decir, un 55%. En este ámbito «se ha incrementado mucho el control para evitar accidentes», destacan a este diario el brigada Hernán y el cabo primero Francisco Martínez, expertos en la materia que prestan servicio en la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia.  
Los artículos pirotécnicos y su manejo preocupan a los responsables de esta sección de la Guardia Civil, que tiene la competencia en materia del control de las armas y los explosivos de uso civil. En los últimos años se ha extremado la vigilancia e intensificado las inspecciones, celo que ha contribuido a un descenso en el número de accidentes pirotécnicos.  
El mismo celo ponen en el control de los explosivos para evitar que caigan en manos de terroristas. «Hay que prevenir posibles amenazas y ataques terroristas» y el control es absoluto en todo el territorio español. «Se hace un seguimiento continuo «desde el punto de fabricación de los explosivos hasta el lugar donde se van a utilizar o destruir», remarcan los agentes de la Intervención de Armas de la Comandancia de Ciudad Real.
En el último año han estado presentes en 71 voladuras de carga explosiva y en 45 de enero a agosto, con algo más de tres meses de confinamiento. El elevado número de inspecciones (276) y voladuras contrastan con la cifra de actas que ha incoado la Guardia Civil por infracciones: 53, 30 relacionadas con el material y uso de artificios pirotécnicos; 15 por armas (sistema de seguridad, custodia, documentación, libro de registro); cinco relacionadas con las empresas de seguridad privada y sólo tres por explosivos.
Dentro del control que se lleva a cabo en esta materia, la  identificación de explosivos «es esencial» para poder llevar registros precisos y completos de los mismos en todas las fases de la cadena de suministro, explican los expertos de la Intervención de Armas.  
Todo ello permite la identificación y trazabilidad del explosivo desde el lugar de producción y su primera comercialización hasta el usuario y uso final. El fin es «prevenir» el uso inadecuado y el robo, remarcan los agentes.
Por ley los fabricantes y comercializadores están obligados a identificar con un número de serie y un código de barras único cada cartucho y detonador con el fin de impedir que caiga en manos de terroristas. Así se controlan los explosivos desde que salen de fábrica hasta que llegan al punto de destino y se utiliza todo. En el caso de que quede una cantidad se destruye o se devuelve al depósito, concretan desde la Intervención de Armas y Explosivos.
En las voladuras, aparte de los agentes de la Guardia Civil, tiene que estar presente un ingeniero de Minas, que es el que se encarga de colocar las cargas. La cantera tiene que estar autorizada, hay unos vigilantes para el transporte y otros para custodiar explosivos, reiteran.
En este contexto, indican que en la provincia hay siete canteras en la actualidad, frente a las cerca de treinta que había hace unos años.
En 2008 y 2009 Ciudad Real fue la provincia que más kilos de explosivos consumía al año en toda España, por delante de León que es la que más minas tienen. A Encasur, la mina a cielo abierto de Puertollano, se llevaban 20 kilos de explosivos diariamente.
Apego a la pólvora.  En los últimos años también se ha extremado la vigilancia en el terreno de los fuegos de artificio. Ciudad Real es una provincia con mucho apego a la pólvora. No hay fiesta que se precie sin espectáculo de pirotecnia y ha habido que poner orden para evitar accidentes. Se han incrementado los controles y ha bajado el número de accidentes, pero aun así este año ha habido varios heridos en la fiesta de Las Paces de Villarta de San Juan a consecuencia de la detonación errática de un cohete volador, en principio. Por las manifestaciones de testigos «todo apunta a una negligencia» por parte de alguna persona que manipulaba ese artificio pirotécnico, indica el agente Martínez, especialista en explosivos y pirotecnia que ha hecho los informes periciales en este caso y en el de la mujer que murió el año pasado en Viso del Marqués tras impactarle un cohete en la cabeza cuando acudió a ver salir una procesión.
Fue un espectáculo pirotécnico sin autorización y se complicó, añade el brigada Hernán, quien agrega  los accidentes suelen ser por negligencia. 
Los ayuntamientos son competentes para gestionar los fuegos artificiales cuando se vayan a disparar menos de 10 kilos de material pirotécnico. Si se supera dicho peso, hay que dar parte a la representación de la Administración del Estado en la provincia para que envíe a la Guardia Civil y realice una revisión exhaustiva. «Se supervisa todo» para evitar accidentes, aseguran los agentes tras recalcar que hay que cumplir la normativa.