Empoderarse en femenino

Hilario L. Muñoz
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El programa Adelante de Cepaim cumple su tercer aniversario en la provincia y en la región para dar apoyo a mujeres que han dejado su país en búsqueda de un futuro que se les arrebataba

Empoderarse en femenino - Foto: Tomás Fernández de Moya

Tengo tarjeta de residencia, permiso de trabajo y puedo trabajar. Veo que mi vida mejora y no empeora y eso está muy bien». La reflexión parte de Khatuna Saani Tamoevi, una ciudadrealeña, desde hace unos años, aunque nacida en Georgia y que salió de su país natal en búsqueda de un futuro propio, ante una grave enfermedad que en su país difícilmente tenía cura. «Me dijeron que venga para acá con los médicos y me están haciendo un seguimiento», reflexiona a su lado Carmen Rosario Ramírez, boliviana de nacimiento y también emigrante por motivos sanitarios. Ambas comparten un pasado, un presente y un futuro a través de la ilusión que les da su paso por el programa Adelante, una iniciativa de Cepaim, que se encuentra en estudio por la Unión Europea para convertirlo en buenas prácticas y trasladarlo a otros países.
El programa de la fundación lleva tres años en funcionamiento en Castilla-La Mancha, tanto en Ciudad Real como en Guadalajara, con un proceso que se desarrolla en tres proyectos dirigidos a inmigrantes y profesionales de los servicios sociales.En total han pasado 275 mujeres por los itinerarios de inserción, 40 empresas y organizaciones han actuado en materia de conciliación y responsabilidad y un centenar de profesionales han recibido formación para trabajar con estas mujeres. Hay que tener en cuenta que se trata de una iniciativa fundamentada en el empoderamiento femenino de la mujer inmigrante, lo que conlleva un proceso personalizado que en algunos casos culmina en un empleo y en otros en su inscripción en estudios o en ayudas para el desarrollo de proyectos empresariales.
En el caso de Carmen Rosario Ramírez y Khatuna Saavi se trata de dos mujeres que contaban con sus títulos universitarios y empleos de estabilidad en su país. La primera era profesora y la segunda, farmacéutica. Al llegar a España y a Cepaim, la primera misión es ver la posibilidad de homologar los títulos y mientras iniciar la búsqueda de nichos de negocio para encontrar un empleo.
Así la georgiana se encuentra actualmente en esa espera de tener su título y mientras trabaja en una empresa que contrata personal de la Europa del Este para trabajos agrícolas. «Es un portento en idiomas», indica la técnica del programa Cristina Sánchez, mientras explica que habla ruso, kurdo, georgiano o francés, porque estuvo un tiempo en este país, y ha optado por hacerse autónoma. Mientras la boliviana señala que cuida de una persona mayor y confía en ir a final de año a su país para iniciar su proceso de jubilación. Sus nuevos empleos son una muestra más del duelo, ese proceso que todo emigrante pasa al dejar su país y encontrarse ante unas nuevas costumbres y un modo de vida al que siempre cuesta acostumbrarse.
«Estaba nerviosa y depresiva al no encontrar empleo y necesitaba alguien que me ayudara a orientarme sobre cómo salir adelante», indica Carmen Rosario, cuando se le pregunta el cambio que implica avanzar con ayuda. En su caso hay que tener en cuenta que vino a España y regresó a su país en varias ocasiones, porque al salir a los 50 años le costó más adaptarse al cambio. «Mi vida está allá y tengo todas mis cosas, todo, para mí fue muy fuerte llegar acá», explica la boliviana que vino por la llamada de sus hijas. Ellas con 19 años «se pueden adaptar y se acostumbran» pero «para mí fue muy difícil», indica.  
«Yo en 2008 terminé mi carrera universitaria, empecé con prácticas y tenía una vida que me gustaba, activa y optimista», explica Khatuna a su lado, con el acuerdo de haber salido a los 24 años de su país, ahora tiene 33. En su caso lo que más le costó fue el idioma porque es difícil «cuando no sabes nada y te dicen algo que no puedes responder», con todo, argumenta que lo pasó peor en su tiempo en Francia, donde estuvo antes que en España, porque allí faltó la ayuda que sí tuvo en Ciudad Real. «Te hablan te ayudan y te dan estímulo para seguir adelante y eso te ayuda mucho», argumenta, porque solo así se puede pensar que «vas a tener trabajo, un futuro para tus hijos, que pueden estudiar, tener carrera y hacer otras actividades que les gusta». Se trata en definitiva de seguir una vida que estimula y que «te motiva para vivir, a seguir adelante», como apunta el propio nombre del programa de Cepaim. 
 


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