Trabajadoras dependientes de psicofármacos para cumplir

S.L.H
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El 11% de las trabajadoras en residencias de mayores consume fármacos para paliar el estrés y el dolor

Chelo Cuadra, Irene Álvarez, José Luis Arroyo y José Rodríguez Valdés. - Foto: David Pérez

Las condiciones en las que desarrollan su trabajo diariamente las trabajadoras del sector de la Dependencia, bajo mucha presión horaria y con una carga de trabajo excesiva, provoca que presenten un elevado consumo de fármacos y psicofármacos para paliar sus dolores musculares y rebajar su nivel de estrés y ansiedad. 
Estas son algunas de las conclusiones que ayer extrajeron la secretaria general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO en la región, Chelo Cuadra, la secretaria de Salud Laboral de FSS-CCOO, Irene Álvarez, el secretario general de CCOO-Toledo, José Luis Arroyo, y José Rodríguez Valdés, de la secretaría confederal de Salud Laboral del sindicato. 
Durante el encuentro se presentó la campaña ‘Tus derechos, la mejor medicina’, una iniciativa que recoge las conclusiones de nueve grupos de discusión y 24 entrevistas en profundidad realizadas en nueve ciudades españolas entre personal del sector (gerocultoras, limpiadoras, enfermeras, personal de Medicina del trabajo y Atención, Servicios de prevención, representantes sindicales...). Un colectivo que, por sus condiciones laborales, presenta un elevado consumo de fármacos y psicofármacos para paliar sus dolores musculares y rebajar su nivel de ansiedad.
Rodríguez Valdés cuantificó que el 11% de las trabajadores del sector consume habitualmente psicofármacos e hipnosedantes, un porcentaje, además, que se está incrementando con el paso de los años.
En cuanto a las formas de consumo, la campaña revela que se trata de un ‘policonsumo’, ya que unos medicamentos llevan al consumo de otros para paliar los efectos de los primeros. 
Entre los fármacos que más consumen destacan los analgésicos o antiinflamatorios y los relajantes para aliviar el dolor muscular. Luego surgen los ansiolíticos para tratar el estrés y la ansiedad que sufren por las altas cargas y ritmos de trabajo ocasionada por unos residentes cada vez más pluripatológicos que suponen mayor grado de dependencia y por tanto de atención. 
Los grupos de discusión y las entrevistas revelaron también que, en la mayor parte de los casos, analgésicos y antiinflamatorios «no son recetados por un profesional, funciona mucho el boca a boca», dijo Rodríguez Valdés. 
Para CCOO es imprescindible que se evalúen adecuadamente los riesgos a los que están sometidas estas trabajadoras, que se mejore significativamente la vigilancia preventiva de la salud y que se garantice una formación adecuada y unas ratios justas para cada puesto de trabajo, cubriendo aspectos técnicos y relacionales en las residencias.