El plan del 1-O que acabó en la papelera

SPC
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El plan del 1-O que acabó en la papelera

Los agentes relatan cómo a su llegada un colaborador de Junqueras exigió a su secretaria que tirara a un patio una pila de documentos

La sexta semana del juicio del procés arrancó ayer con una tanda de declaraciones centrada principalmente en los registros de la Guardia Civil el 20 de septiembre de 2017 y en el análisis de correos electrónicos. Así, se puso en conocimiento del tribunal que la Benemérita encontró ocho folios en pedazos en una papelera dentro del cuarto de la fotocopiadora del despacho de un alto cargo del Govern de Carles Puigdemont que reflejaban los «escenarios posteriores al referéndum» del 1 de octubre y que su secretaria intentó destruir por orden de su jefe.
Se trata del entonces secretario de Hacienda del Govern, Josep Lluís Salvadó, que al conocer de boca de su asistente que los agentes estaban en su despacho, le gritó: «Entra al despacho, coge la pila de papeles que hay encima de la mesa y tírala al patio».
«Ya he cogido algunas, las he metido en la caja de aguas, pero están aquí los agentes y no me da tiempo», le contestó.
Un episodio que obra en el sumario de un juzgado de Barcelona en el que está investigado Salvadó y que ayer revivió el Tribunal Supremo el jefe del dispositivo judicial que registró el domicilio y el despacho del estrecho colaborador de Oriol Junqueras.
Entre los documentos que la secretaria trató de destruir, el agente señaló que hallaron ocho «folios rotos» en una papelera que detallaban los «escenarios posteriores al referéndum» y que los dividía «en cuatro fases: noche electoral, recuento y proclamación formal, transitoriedad jurídica y proceso constituyente».
Durante ese registro, hubo un «pequeño forcejeo» a raíz de que Junqueras se personase acompañado de unas 10 personas, alguna grabando con un móvil. Pese a que los agentes le dijeron que no podía tener contacto con Salvadó, el secretario general de ERC «hizo caso omiso, lo saludó, se abrazaron o se dieron la mano» y mantuvieron una breve conversación.
Casi en paralelo se vivieron otros momentos de alta tensión. Riesgo de asalto, intento de «sustraer» a un detenido, «rabia descontrolada», amenazas de muerte o «lluvia de golpes» en los coches de la Guardia Civil. Así describió un agente el «ambiente muy agresivo» que se vivió durante el registro al Departamento de Exteriores y que, según él, el entonces detenido Xavier Puig Farré, exresponsable de Tecnología, describió como «un capítulo de terror total».
Al finalizar las pesquisas, en torno a mediodía, ante el «temor» de que las «200 o 300» personas congregadas frente al edificio «pudieran asaltar» el departamento, algo que podría haber provocado «efectos devastadores», el agente decidió evacuar a la secretaria judicial.
Tras la negativa del responsable de Mossos a colaborar -les dijo «que no podía hacer gran cosa» y que no podía solicitar refuerzos a los antidisturbios-, el agente indicó que prepararon «una salida» para la profesional con el grupo de seguridad de la Guardia Civil.
Hicieron «dos anillos» alrededor de la letrada de la Administración de Justicia, momento en el que «empezaron a llover botellas de agua» y cuando ya «los insultos y amenazas de muerte» se convirtieron en «algo suave», comenzaron a zarandear con violencia los vehículos en una situación para él «inaudita».