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Las papelerías cruzan los dedos ante una campaña "clave"

Manuel Espadas
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El sector advierte de una situación cada vez más desesperada por la desigual competencia de otros canales de venta de libros de texto y material escolar

Las papelerías cruzan los dedos ante una campaña "clave" - Foto: Tomás Fernández de Moya

Dentro de poco más de dos semanas, el 9 de septiembre, comenzará un nuevo curso escolar en Castilla-La Mancha y las papelerías y librerías cruzan los dedos para que la campaña de vuelta al cole se dé bien. De ello depende un gran porcentaje de su facturación anual, superior al 30% en muchos casos, pero el optimismo no reina precisamente en un sector que, año tras año, ha sufrido en sus carnes un alarmante descenso de la actividad, agravado por los efectos directos e indirectos de la pandemia. Los empresarios agudizan el ingenio para optimizar sus ganancias durante los días previos a la reapertura de las aulas, pero son conscientes de que el volumen de sus ventas no será en absoluto elevado. 

Un curso más, será la venta de material escolar el que salve una campaña en la que la presencia de los libros de texto será «residual», en el marco de un panorama «desolador», en palabras de Juan Ángel Martín de Lucía, propietario de My Paper en Miguelturra y durante muchos años presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Libreros y Papeleros (Apepal). «Estamos en caída libre, intentando sobrevivir a toda costa, hasta que se pueda», reconoce José Luis Herrera, de Casa Ruiz Morote, uno de los establecimientos más antiguos y emblemáticos de Ciudad Real.

Son varias las razones que han llevado al sector a esta delicada situación. La compra por parte de los clientes a través de plataformas digitales y en grandes superficies ha hecho mucho daño a las papelerías tradicionales. Además, se quejan que desde el Gobierno regional no se hayan renovado los libros de texto desde hace ya siete años, lo que está provocando que los alumnos acudan cada vez más al mercado de segunda mano, accesible para todos a través de las redes sociales y los grupos de WhatsApp. Yun factor más es el contacto directo de algunos centros concertados con las propias editoriales para adquirir libros o licencias de contenido para plataformas digitales. «A las librerías nos han quitado de en medio. Hemos sido muy permisivos y lo hemos asumido sin luchar ni protestar», lamenta Martín de Lucía.

Por ello, el sector anima a los ciudadanos a que preparen el nuevo curso en estos establecimientos tradicionales, desde donde se defiende que los precios no son mucho más elevados. Isabel Mata, de la papelería Moisés Mata, en Alcázar de San Juan, hace cálculos y subraya que si una familia se puede gastar entre 150 y 200 euros por niño, el resultado proporcional es de un gasto de unos 10 euros al mes: «La vuelta al cole no tiene por qué ser el descuadre presupuestario de todo el año para las familias». En este sentido, considera que la última crisis económica causada por la pandemia ha llevado a muchos ciudadrealeños a «modificar la cultura de un mayor aprovechamiento», alargando todo lo posible la duración del material.

Todos ellos trabajan con esperanza en una campaña de vuelta al cole que «es como nuestra vendimia, la época clave y más fuerte del negocio», recalca Isabel Mata. «Es una ayuda para poder afrontar el resto del año y aguantar como podamos hasta la campaña de Reyes», apunta Herrera.