«El padre le provocó, luego le vimos agonizando en la calle"

Pilar Muñoz
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«El padre le provocó, luego le vimos agonizando en la calle" - Foto: Pablo Lorente

Tres chicas que estaban en el bar de Torrenueva la madrugada del 12 de marzo de 2017 declaran que el padre insultó y provocó al hijo, quien tras atropellarle entró en su casa sin socorrerle

«El padre iba buscando al hijo», le provocó con palabras gruesas hacía la madre y toda la familia y al final «hubo que separarlos». Así lo declararon ayer tres chicas que se encontraban en el bar de copas de Torrenueva la madrugada del 12 de marzo de 2016 cuando Cecilio Álvarez Parra, de 59 años coincidió con su hijo Cecilio Álvarez Osorio, de 32, en un bar de Torrenueva.
Las jóvenes estaban en la zona del billar, pero pudieron ver y oír cómo Cecilio Álvarez padre provocaba a su hijo al verlo llegar al bar.
El hombre estaba bebido y empezó a insultar al hijo, a decir que ‘los Osorio’ eran todos iguales. Al principio Cecilio Álvarez hijo «no le hizo caso, pero el padre seguía insultando y le decía muchas cosas», declaró una de las testigos en relación a palabras gruesas. Pero «el padre empezó a alterarse», el hijo se acercó con «intención de hacerle  callar» y tuvieron que intervenir los camareros para evitar que llegaran a las manos.
Como la cosa se puso fea, las chicas decidieron marcharse del bar, explicaron en la sala del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Ciudad Real donde se están enjuiciando los hechos ocurridos sobre las cuatro de la madrugada del 12 de marzo de 2016 cuando Cecilio Álvarez hijo atropelló a su padre, que falleció un mes después  en el Hospital General de Ciudad Real a consecuencia de las heridas.
La fiscal considera los hechos constitutivos de un delito de asesinato y pide para el encausado una condena de 20 años de cárcel.
El abogado Dámaso Arcediano que ejerce la defensa del procesado solicita la mínima pena por imprudencia temeraria con resultado de muerte, curiosamente la misma calificación que hace el abogado Alberto Chacón que ejerce la acusación particular en representación de la hija y las dos hermanas del fallecido. Ayer, en la cuarta sesión del juicio, subieron al estrado seis personas, entre ellas un amigo del encausado que ratificó la declaración exculpatoria de Cecilio Álvarez Osorio, quien ha reiterado que no atropelló a su padre de forma deliberada. Fue un accidente, «se me echó encima», declaró ante el jurado (cinco hombres y cuatro mujeres) que enjuician los hechos ocurridos en Torrenueva, un pequeño municipio de la provincia de Ciudad Real donde todo el mundo se conoce.
Las tres chicas que estaban aquella noche en el bar de copas del pueblo fueron  claras en sus declaraciones sin fisuras respecto a lo atestiguado ante la Guardia Civil y en sede policial. Unos testimonios que arrojan luz sobre los hechos porque de los mismos se desprende veracidad.
Decidieron abandonar el local ante el cariz que tomaba el asunto, la discusión entre el padre y el hijo, y cuando estaban en la calle Pérez Galdós esquina a Ranas oyeron el motor de un coche, «acelerar», «chirriar las ruedas» y al acercarse a la confluencia de las calles oyeron «un ronquido como de un animal». Las chicas se acercaron y vieron que era un hombre, Cecilio Álvarez padre. «Nos pusimos muy nerviosas, nos acercamos para ayudar» y en ese instante vieron aproximarse un coche del que descendieron el dueño y el camarero del bar de copas donde habían estado y en el que coincidieron el padre y el hijo. El camarero «puso en posesión fetal» al herido que sangraba por la boca y nariz para evitar que se ahogara y poco después llegó la ambulancia con el personal sanitario y también agentes de la Guardia Civil.
«¿Y dónde estaba Cecilio hijo?» Las testigos declararon que le vieron acercarse y entrar en su casa (vive al lado de donde se produjo el atropello) sin interesarse por su padre, sin acercarse para ver cómo estaba. «Alguien le gritó, le dijo qué has hecho», pero entró en su casa sin más. El acusado en su descargo aseguró que estaba muy nervioso, asustado y que al ver que estaban socorriendo a su padre entró a su casa para llamar a su madre.
Las testigos no vieron el accidente, pero sí el estado agónico en el que estaba Cecilio Álvarez. «Los ronquidos parecían los de un animal», declararon evidenciando la gravedad en la que se encontraba. El hombre no murió en el acto, consiguieron reanimarle. Falleció en el Hospital General Universitario de Ciudad Real un mes después.
Tirado como un perro. El camarero del bar aseveró que el acusado entró al bar «dando un portazo, le pegó un trago a la cerveza y dijo acabo de atropellar a mi padre y le he dejado como un perro, muerto». Tras la impactante confesión, sonó el teléfono y «salimos por la puerta de atrás del local, fuimos adonde nos dijeron y nos encontramos al hombre (Cecilio Álvarez padre) tirado en la calzada boca arriba», como atestiguaron ayer las tres jóvenes. «Estábamos todos muy nerviosos, todos chillábamos», declaró una de las testigos tras manifestar no recordar si llegó caminando o en su coche.
La testigo también dijo que oyó el motor de un coche «acelerando» y, a preguntas de la defensa, manifestó que escuchó al acusado verter insultos hacia su padre. Después fue cuando vieron al padre tendido en la calzada en medio de un gran charco de sangre y «corrimos para auxiliarle».
También fue interrogada sobre si el procesado llevaba un teléfono móvil y dijo no recordarlo, estaban más preocupadas en ayudar al padre que en mirar al hijo, salvo cuando entró en su casa sin detenerse para socorrer a su padre.
El juicio continúa hoy y están llamadas a declarar las hermanas del fallecido.