La sequía amenaza la cosecha del cereal

Manuela Lillo
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La sequía amenaza la cosecha del cereal - Foto: Pablo Lorente

Un agricultor de Daimiel muestra la afectación que sufre ya este cultivo, por lo que el sector ve en peligro la producción

El campo mira con preocupación al cielo. La escasez de precipitaciones que se ha registrado a lo largo del año hidrológico está siendo un verdadero quebradero de cabeza para los agricultores, que ven en los cereales los signos más inmediatos de la sequía y que auguran lo peor si no llueve en los próximos días. Hace unas semanas, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) de Ciudad Real afirmaba que el sector agrario se encaminaba hacia «una situación crítica» y que la combinación entre la falta de lluvias y las altas temperaturas podía ser perjudicial para muchos cultivos de la provincia, poniendo en peligro principalmente la cosecha del cereal.  
Ramón Ruiz, de Daimiel, es uno de los agricultores que ya ve los daños que está ocasionando la falta de precipitaciones en la cebada. A pie de campo, en una mano sostiene un manojo de cebada que ha ‘bebido’ algo de agua debido a las escorrentías de una carretera cercana y en la otra mano sostiene un manojo totalmente seco. La diferencia es considerable y asegura que si el cielo ‘no exprime’ agua «de aquí a diez días y le caen 10 litros» se perderá parte de la cosecha. «Va a ser muy difícil que vaya a tirar», dijo en relación a la que ya tiene «la raíz seca» y apenas ha crecido. Teme que no vaya a dar ‘el estirón’ y que se planten en el mes de mayo sin una parte importante de la cebada sin grano para recolectar.
En concreto, este agricultor de Daimiel explica que, de las 47.000 hectáreas agrícolas con las que cuenta el término municipal de este municipio, entre 4.000 y 4.500 están sembradas con cereales y, de ellas, unas 1.000 son de regadío y entre 3.000 y 3.500 de secano, que son las que en mayor medida acusan la falta de lluvias y las altas temperaturas. Ramón hace cálculos y estima que alrededor de 1.000 hectáreas de secano pueden perderse ya puesto que están ubicadas en las zonas más bajas del pueblo y claman por recibir un agua de forma generosa.
De momento, las estimaciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) dan para alguna alegría. Prevé que este fin de semana se registren lluvias en la provincia, concretamente durante la jornada de mañana domingo y del lunes, de manera que ahora está por determinar si serán suficientes o no para hacer brotar los cereales y evitar unas perdidas con las que ya cuenta el campo.  
En razón de lo que llueva, tampoco los cereales de regadío tendrán muy claro su futuro. Este agricultor de 69 años de edad y que ha mamado el campo desde que siendo pequeño acompañaba a su padre a realizar las tareas agrícolas, considera que algunos agricultores se pensarán dos veces si destinar agua de riego al cereal debido al bajo precio que han alcanzado en los últimos años en los mercados. Considera que eso puede limitar no sólo su rentabilidad sino también reducir las dotaciones de agua de las que disponen para cultivos más rentables, como la viña. De hecho, este agricultor comentó que, si bien la viña también está padeciendo la falta de agua, en este caso los periodos con los que trabajan son más largos, puesto que hasta septiembre no tiene lugar la vendimia y, además, cuenta con riegos de apoyo gracias a las dotaciones de agua subterránea de los agricultores de la masa de agua Mancha Occidental I, que se cifra en 1.500 metros cúbicos para los leñosos y en 2.000 para los herbáceos.
De confirmarse los temores del sector agrario, la campaña de esta año será muy distinta a la del año pasado, cuando la producción se situó en las 761.000 toneladas en la provincia, un 16% más que en el año anterior gracias, precisamente a las importantes lluvias que se registraron a partir de finales de febrero y que se prolongaron durante gran parte del mes de marzo del año pasado. Unas lluvias, sin embargo, que no terminan de llegar este año, al menos de forma generosa, y que pueden poner en riesgo uno de los cultivos más extendidos en la provincia. En concreto, el campo ciudadrealeño viene disponiendo de unas 146.000 hectáreas de cebada; 77.800 de avena; 38.000 de trigo; 3.700 de maíz y unas 1.000 de centeno.
«Es una barbaridad», afirmó por su parte José María Ciudad, de la cooperativa cerealista San Isidro de Ciudad Real, quien también aseguró que «la producción ya se ve muy mermada» y que sólo en el caso de que llueva durante los meses de abril y mayo podría recuperarse algo la cosecha, aunque subrayó que es ahora cuando tiene que coger fuerza. Por su parte, Ramón Ruiz mira la vega del río Azuer y dice no creerse del todo el cambio climático. Considera que son «ciclos» y que si bien ahora toca un periodo de sequía, a lo largo de su vida ya ha visto cuatro veces desbordarse el Azuer aunque considera que «se está perdiendo el otoño y el invierno» y cada vez los veranos se anotan nuevos récord en las temperaturas. Ahora espera que el cielo traiga agua y que los cereales no se echen a perder.