Historias para salvar otras vidas

HIlario L. Muñoz
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Carmelo Sánchez, hace 11 años, Fernando Moreno, hace dos, y Andrés Rodríguez, hace meses, narran su experiencia con una enfermedad cuyo Día Mundial se celebra el domingo

Historias para salvar otras vidas - Foto: Tomás Fernández de Moya

«El cribado de cáncer de colon salva vidas». Quien pronuncia esta frase es de Carmelo Sánchez, una persona que conoció la enfermedad hace 11 años, cuando aún no existía la posibilidad de descubrirla. Su historia es la de quien supo de este cáncer, que mañana celebra su Día Mundial, tras meses acudiendo al oncólogo, hasta que le mandaron una colonoscopia. «Yo preguntaba cómo va eso, terminaron y me dijeron, pues, tienes cáncer». Un tumor de ocho o nueve centímetros, que llevaba años creciendo en su interior. Esta es la importancia del cribado del cáncer de colon, ya que solo cogiéndolo a tiempo se evitan esos grandes tumores como el Carmelo, por el que tuvo que recibir quimioterapia y radioterapia antes de pasar por el quirófano.
Fruto de esa prueba, Fernando Moreno está libre de cáncer año y medio después de hacer el cribado de cáncer de colon. Le llamaron en la primavera del año 2017, dio positivo en el test de heces y le mandaron una colonoscopia, tras la que le dijeron que habían llegado a tiempo, no era necesario hacer terapias agresivas. Su caso es una muestra de que no hay un cáncer sino cánceres, tantos como pacientes existen. «Estuve ocho días en el hospital y cuando salí me fui a dar un paseo». Semanas después, le indicaron que tendría quimioterapia, en pastilla, con el objetivo de que pueda haber posibles reproducciones. «No me había dado la cara ni nada», concluye, al exponer su historia, este puertollanero de 66 años.
«No había notado absolutamente nada. Me llegó a mi casa la carta del cribado de colon, me lo hice un viernes y el lunes me llamó la enfermera y me dijo que había dado positivo». Andrés Rodríguez es el último en conocer que tenía cáncer de colon, también mediante el cribado, durante la primavera del año pasado. Los médicos le informaron que tenía «dos pólipos uno arriba en el colon y un tumor en el recto, ese a tres centímetros del ano», en ese momento fue cuando se hundió.  «Te hartas a llorar, piensas que te vas a morir».
Desde ahí y hasta ahora comenzó un periplo médico porque en la operación le dieron la posibilidad de la colostomía y bolsa o que quedaran restos de células cancerígenas en su interior.  Después se le infectó la herida, luego tuvo problemas de vejiga y una serie de situaciones que han hecho que en los últimos meses prácticamente todos los días haya tenido que acudir al hospital, a sus 63 años.  Pese a todo recuerda la importancia del cribado y de haber acudido cuando le dieron la cita. «Si no haces el cribado te hubiera dado la cara», le dijeron los médicos, con el recuerdo de que quizás, entonces, hubiera sido del tamaño de Carmelo o quizás hubiera aparecido más tarde cuando ya no es posible salvar la vida.
Andrés recuerda que el cribado no solo ha salvado su vida, sino quizás la de sus hijos, porque cuando una persona padece este tipo de cáncer, lo ideal es adelantar la prueba a los 40 años en vez de a los 50 años. También han acudido familiares suyos al conocer lo ocurrido con él.
La incidencia del cáncer de colon es de 415 nuevas cosas cada año, con una mortalidad aproximada de 188 personas, por lo que es clave la detección precoz ya que la supervivencia cinco años después es del 90 por ciento. Por estos motivos entidades como la Asociación española contra el Cáncer lleva años solicitando el cribado, que a Castilla-La Mancha llegó en 2016 mientras que Andalucía ha sido la última en incorporarse. El País Vasco, primera comunidad en implantarse, es donde hay mayor participación en el cribado al superar el 70%.