Cuatro adultos y cuatro niños del Alarcos árabe

Hilario L. Muñoz
-

Los trabajos arqueológicos de la UCLM descubren que el cementerio realizado en los 27 años de dominio almohade es aún mayor, supera las 40 tumbas, y logran rceuperar cuerpos para conocer mejor a sus habitantes

Cuatro adultos y cuatro niños del Alarcos árabe - Foto: Rueda Villaverde

Los investigadores encargados de los trabajos en la zona medieval del yacimiento de Alarcos se encuentran más cerca de desentrañar cómo eran y cómo vivían las personas que lo habitaron entre 1195 y 1212. Se trata de los 27 años en los que la fortaleza pasó a manos almohades y se convirtió en un espacio habitado por unas familias hasta que el territorio fue de nuevo a parar a manos de los reyes castellanos tras la batalla de las Navas de Tolosa. Para ello, el equipo de la Universidad de Castilla-La Mancha, encabezado por el profesor Antonio de Juan, ha estado trabajando durante las últimas dos semanas en desentrañar los secretos del cementerio de ese periodo. Lo han hecho con éxito, ya que no solo han logrado recuperar ocho cuerpos para su análisis, sino que además han descubierto que el cementerio es algo mayor de lo que se pensaba y podría contar con más de 40 enterramientos. «Estamos satisfechos, son los objetivos de este año y se han cumplido las expectativas», expuso De Juan al término de los trabajos.
Ahora, el grupo de investigación debe destinar sus esfuerzos a trabajar con los huesos recuperados y que pertenecen a cuatro adultos y cuatro menores, sin concretarse el sexo aún ya que los restos se encuentran algo dañados. «Toca sentarnos y seguir trabajando en el estudio de laboratorio», indicó De Juan, quien explicó que se mandarán muestras para realizar un estudio de isótopos que junto al análisis que realice la antropóloga Lucía Muñoz, permitirá conocer aspectos como la alimentación o el día a día de quienes habitaron durante esos 27 años el cerro en el que surgió Ciudad Real. El estudio se realizará en Galicia, a donde se enviarán las muestras.
Este análisis se unirá al que se está realizando del armamento y de los soldados. La idea es comparar ambos estudios para saber qué diferenciaba a los soldados almohades o cristianos del resto de personas en aspectos como su salud o alimentación, ya que en Alarcos se tienen delimitadas las dos zonas, al estar, por un lado, los caídos en la batalla de 1195, ya analizada, y, por otro, los que habitaron después el territorio y que no eran soldados, como se demuestra en el hecho de que hubiera niños, así como que la guarnición se enviará algo más al norte, al castillo de Calatrava la Vieja. «Toca sentarnos y trabajar con el grupo de estudiantes en el laboratorio», expuso De Juan.
Por otra parte, durante los trabajos que se han realizado en estas últimas semanas en el cementerio, con la limpieza general, se ha descubierto que en vez de 36 tumbas hay unas 40 o 41. Hay que tener en cuenta que los trabajos de este mes son los primeros que se efectúan sobre esta zona, próxima a la entrada principal al yacimiento, desde su descubrimiento. En aquel momento, hace casi una década, solo se abrió una tumba para saber qué tipo de cementerio se trataba y al ver que era almohade, las personas estaban enterradas de cúbito lateral y mirando a la meca, se supo que se trataba del cementerio de esta época. «Hemos delimitado las tumbas y hemos podido ver alguna más», comentó De Juan, para indicar que han descubierto, incluso, alguna de tejas que no se conocía. Igualmente en esta limpieza han aparecido algunas monedas de Alfonso VIII en la zona, aspecto que ya se conocía.