La caza blinda su futuro con una temporada que recupera la

R. Ch.
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La caza blinda su futuro con una temporada que recupera la - Foto: Pablo Lorente

La cruz, la campaña de liebres, afectadas por la mixomatosis

Los cazadores despiden con la llegada de marzo los últimos coletazos de una temporada que, dentro de la diversidad de piezas y de territorios que conforman la región, donde se concentra el 16 por ciento del terreno cinegético estatal, se califica como «positiva» por parte de las principales asociaciones de gestiones de cotos y de cazadores castellano-manchegas.
Con más de 100.000 licencias, Castilla-La Mancha es una potencia cinegética y un paraíso para los cazadores que este temporada han podido disfrutar de una temporada buena «y para algunas especies, bastante buena» en función del clima que esta vez, ha acompañado. Así ocurre con la perdiz roja, «de la que hacía años que no había una temporada tan buena de cría», apunta el responsable estatal de Aproca, Luis Fernando Villanueva aunque en comparación con la realidad que vivía la región hace dos décadas, «ha ido a menos», según apunta el presidente de Atica, Juan Caballero, «por la cantidad de depredadores y la imposibilidad de combatirlos». Las buenas condiciones del pasado invierno, suave en las temperaturas, y las lluvias primaverales ayudaron a tener más densidad de pollos unido al retraso de las cosechas, «clave», como apunta Villanueva para las aves que nidifican en el suelo.
Otro aspecto positivo, los resultados de la caza de ciervo, del jabalí y, en general de la caza mayor. «En los últimos 10 o 15 años se ha registrado un crecimiento exponencial y se ha recuperado en zonas donde no había antes», explica Villanueva, que defiende en este punto la necesidad de la propia actividad de la caza para realizar un control de la población de estos animales que podrían provocar daños en la agriculturo o protgagonizar accidentes de tráfico incluso.
Cazadores y gestores de cotos apuntan a una situación de mayor irregularidad con los conejos, «muy cambiante en los últimos años» mientras que este año la ‘cruz’ ha sido la liebre, tras el salto de la enfermedad de la mixomatosis a estos animales «que ha provocado un gravísismo problema» en muchas comarcas de Castilla-La Mancha, según Villafranca provocando que gestores de cotos y los propios cazadores hayan optado por dejar de buscar estas piezas para ayudar a recuperar una población que se ha visto gravemente afectada por una enfermedad «que no sabemos cómo ha llegado a afectar a las liebres».