Compromiso joven por el medio ambiente

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Una treintena de jóvenes convocados a través de las redes sociales realiza una batida de limpieza en diferentes espacios de la localidad, principalmente en el entorno del río.

Compromiso joven por el medio ambiente

Hoy día, la imagen que se tiene de los jóvenes suele ser la de personas despreocupadas, pegadas al ordenador y el móvil. Nada más lejos de la realidad. La generación millenial es la más preocupada por el consumo responsable y el medio ambiente, y utilizando las redes sociales como herramienta, son capaces de organizarse «para cambiar el mundo». Estos días lo demostraba un grupo de más de 35 personas de entre los 15 y los 20 años de edad que, sin ningún tipo de interés secundario, salió a la calle armado de bolsas y guantes para recoger la basura que su misma generación produce.
«La principal idea es limpiar la zona del botellón y el río», señalaba Carlos Fernández-Luengo, uno de los precursores de la iniciativa, «los fines de semana se tira inconscientemente la basura al río, o se deja en el paseo, y eso nos mosquea bastante». Con esta iniciativa se quiere demostrar que con un simple gesto «se puede cambiar el mundo, y como aquí, incluso 30 personas pueden hacer mucho por el planeta».
Preocupados por el cambio climático, los incendios como el ocurrido en el Amazonas o las lluvias torrenciales, estos jóvenes en julio dijeron «hasta aquí», y se movilizaron a través de las redes sociales para «hacer algo por el pueblo, y el futuro»: «subimos un par de historias explicando todo lo que íbamos a hacer, y se empezaron a sumar personas; empezamos unas 20-30, y actualmente estamos unas 80», especifica Ismael Torres, otro de los precursores de la actividad.
La batida de limpieza de ayer, aseguran, no será la última pues su intención es continuar en otras zonas como el Calicanto o los Cinco Puentes, «y estaría bastante bien que en el futuro esto fuera algo mucho más grande y se hiciera una organización, pero de momento incitamos a la gente joven a que se reúna para conseguir prevenir incendios, y salvar flora y fauna, incluso de otros pueblos».
Este comportamiento ejemplar también se dejó ver en las medidas de seguridad que los propios jóvenes tomaron, utilizando chalecos reflectantes, ropa cómoda, guantes como barrera de protección, y protegiéndose del sol con gorras y agua para prevenir la deshidratación.
Carlos, Ismael, y el resto de jóvenes que dedicaron su tarde a cuidar del medio ambiente, tienen claro que «en casa no se hace nada», y que quien crea que no puede hacer nada para mejorar su entorno «efectivamente no va a hacer nada; pero si creen que pueden hacer algo, aunque sea reciclar, simplemente, ya ayuda bastante».