Emoción y seguridad en un encierro sin incidentes relevantes

A. Criado
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Antes del comienzo del tradicional festejo taurino se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria de Esteban, el joven de 22 de años que falleció el pasado año por la cornada de un toro.

Un instante del minuto de silencio. - Foto: Pablo Lorente

Como cada 30 de agosto, Fernán Caballero lució sus mejores galas para acoger el tradicional encierro al estilo fernanduco, una fiesta declarada de Interés Turístico Regional que tiene su origen hace más de un siglo. Un evento que este año ha reforzado su dispositivo sanitario y de seguridad tras el fallecimiento de un joven de 22 años en 2018 por la cornada de un toro. Un triste suceso que estuvo muy presente este viernes entre la multitud de personas que se dieron cita en esta localidad ciudadrealeña, la mayoría espectadores desde la ‘barrera’, situados en remolques, ventanas y balcones, pero también muchos valientes que corrieron por las céntricas calles del pueblo junto a los astados de la ganadería local de Víctor y Marín. El único incidente reseñable fue que hubo que sacrificar a uno de los astados del encierro en plena calle.
Antes del comienzo del encierro se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria de Esteban, el joven fallecido hace un año, en presencia de numerosos amigos y familiares que portaban camisetas negras con su foto. Solo unos minutos después, a las siete de la tarde, tras dos cohetes de aviso, ‘Estupendo’ y ‘Luminoso’ hicieron acto de presencia por las calles de Fernán Caballero, provocando los primeros recortes y carreras de los mozos y mozas. Los toros de Víctor y Marín, «serios y gordos», según palabras del propio ganadero, fueron perdiendo el ímpetu inicial a medida que iban avanzando los minutos, aunque protagonizaron varias y sonoras embestidas contra las talanqueras que sobresaltaron a los espectadores, y también más de un susto a alguno de los corredores.
Por fortuna, el encierro transcurrió este año sin incidentes de relevancia. Y eso que la lluvia también quiso ser protagonista, primero en forma de gotas aisladas y poco después, sobre las 19.30 horas, descargando agua con intensidad durante aproximadamente un cuarto de hora. El asfalto no es en general un buen aliado para los toros y mucho menos si se encuentra mojado. Los toros astados se resbalaron más de una vez y uno de ellos se lastimó una pata que lo dejó muy pronto fuera de combate. Al quite estaban, por si las cosas se complicaban, Aníbal Ruiz y Manuel Castellanos, directores de lidia, encargados de poner orden y comunicar posibles incidencias a las autoridades. El diestro de Alcázar de San Juan es un fijo en estos encierros desde 1995, al igual que ‘Cañero’, un joven corredor de Miguelturra aficionado a los recortes, que asiste a este tipo de festejos desde que tenía 16 años para «poder disfrutar de esta afición» y por el «respeto» que le tiene a estos animales.
Emoción y seguridad en un encierro sin incidentes relevantesEmoción y seguridad en un encierro sin incidentes relevantes - Foto: Pablo LorenteHoras antes del comienzo del encierro, que se organiza con motivo de las fiestas en honor a San Agustín, la alcaldesa de la localidad, María Dolores Ortega, destacaba el esfuerzo de coordinación realizado entre la Guardia Civil, los profesionales sanitarios y los voluntarios de Protección Civil, alrededor de medio centenar, para no dejar ningún cabo suelto y ofrecer una respuesta rápida y eficaz ante cualquier tipo de suceso. Además de cumplir con los requisitos mínimos que exige la normativa en este tipo de eventos, entre los que figura la presencia de un quirófano móvil y una UVI para traslados urgentes, el dispositivo sanitario incluyó este año la presencia de ambulancias con dotación de enfermería en las cinco zonas de evacuación del circuito en ‘v’ por el que discurre el encierro, cuadruplicando el número de profesionales desplazados hasta Fernán Caballero.
Medidas preventivas a las que se sumó un control más exhaustivo por parte de la Guardia Civil y Protección Civil de los corredores que tomaron parte en el encierro, para evitar la participación de menores de 16 años y de personas que estuvieran bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes, incluso de aquellos que no llevaran ropa y calzado adecuado para este tipo de festejos taurinos. También para que en las talanqueras instaladas a lo largo del recorrido no hubiera aglomeración de espectadores, espacio suficiente para que los corredores pudieran resguardarse sin peligro de las embestidas de los toros. Además, el nuevo equipo de Gobierno ha cambiado la ubicación de las atracciones de feria, liberando de esta forma las calles Estación y General Herrera, las dos vías principales de evacuación del municipio.