Noches y amistad de un verano en en el pueblo

Hilario L. Muñoz
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Enrique Pérez, hijo de pozueleña, y Marta Mardones cambian Bilbao por Pozuelo de Calatrava cada verano para ganar en horarios y tranquilidad y participar en la cultura y vida del municipio

Noches y amistad de un verano en en el pueblo - Foto: Rueda Villaverde

Enrique Pérez, Marta Mardones, Asier y Haizea son varias veces al año los ‘vascos’, cada vez que viajan al pueblo familiar de Enrique, Pozuelo de Calatrava. Se trata de un matrimonio de dos personas nacidas en el País Vasco, que residen en Bilbao pero que en verano, en Semana Santa, en Carnaval o en Navidad, siempre que hay vacaciones, cogen las maletas y se convierten en pozueleños. Son uno más dentro del municipio, participando en su semana cultural, viendo entre risas y aplausos el circo de los Hermanos Parada o pasando la noche al raso en el parque conversando con los amigos de la infancia o en el cine de verano.
«Mi madre se fue por motivos de trabajo a finales de los 50 ó 60 al País Vasco y conoció a mi padre allí, él era de Burgos, y empezaron a hacer la vida allí pero los veranos solían venir aquí», comenta Pérez. A su padre le gustó mucho Pozuelo de Calatrava y esos veranos para Enrique implicaron generar amistades de adolescencia y que al terminar el trabajo podía ir a Pozuelo de Calatrava en verano. Un modo de pasar las vacaciones que «transmitió a sus hijos» como ahora Enrique hace con lo suyos.
Su historia de ser pozueleño en verano se completa con la de Marta acogida como una más en el grupo de amigos de Enrique. «Yo no conocía nada de aquí y hace 23 años empecé a venir cuando estábamos de novios», explicó ella. En su caso, sus padres son de un pueblo de Burgos, uno de esos «muy pequeños» que hay en Castilla y León por lo que cuando su novio entonces le dijo que Pozuelo era un pueblo de 2.500 habitantes pensó que eso «no le iba a gustar porque era muy grande». Al final descubrió un municipio «muy acogedor, en que la gente es muy sociable, desde los amigos a los hermanos de amigos. A mí me gusta por la gente, por esa sensación de que me acogieron muy bien me gustó».

Noches y amistad de un verano en en el pueblo
Noches y amistad de un verano en en el pueblo - Foto: Rueda Villaverde

casa, amigos y vacaciones. Él es profesor y ella es trabajadora-cooperativista en Eroski pero desde que nació Haizea, hace 13 años, ella optó por pedir excedencia, durante dos meses, para alargar las vacaciones. Esto implica que en verano primero viajan y luego pasan un tiempo en su casa de Pozuelo donde «cambian los horarios, la forma de relacionarse y muchas cosas como el clima» respecto a Bilbao. En Pozuelo se aseguran el «verano». De hecho sus viajes antes de tener hijos eran más y venían «hasta fines de semana». «Salíamos de Bilbao para pasar el sábado por la noche aquí con los amigos». Se trata de una muestra de que lo que tira es «el pueblo» o «el plan de estar con amigos» y hacer ‘las juntas’, como se llama en Pozuelo, a estar un grupo de gente querida charlando. «Tenemos amigos y primos. Nos gusta porque hace buen tiempo», comenta Haizea Pérez, que pasa el día «jugando y hablando» y estar en la calle hasta la madrugada con familia y amigos. «Estamos con la bici por ahí», comenta Asier, con 10 años, al describir un día a día en el que cada día hay una actividad nueva.
Los ‘vascos’ cuentan con su propia casa en el pueblo, que se compraron hace años, al ver que «iban a seguir viviendo». Esto implica que, durante una temporada al año, cambian no solo Bilbao por Pozuelo sino también un piso «con un mini balcón y en una calle transitada» por una unifamiliar con su patio y una piscina portátil en una de las zonas más tranquilas del municipio. De todos modos su vida transita en Pozuelo más en la calle que en la vivienda porque «nos gusta participar en familia» y que «los niños se impliquen en la vida del pueblo». De hecho, ella, pese a la distancia, es la que canta los horarios y controla lo que hay cada día para hacer en Pozuelo al grupo de amigos. 
 



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