Un tercio de las hectáreas que arden son de tres municipios

R. Chavarri
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Calzada de Calatrava es la localidad más afectada por las llamas y Puertollano, la que más incendios forestales sufre, casi 100 más que la segunda, Almodóvar del Campo, con 52

Un tercio de las hectáreas que arden están en tres municipio - Foto: Tomás Fernández de Moya

Los incendios forestales dejan un negro panorama en Ciudad Real. A pesar de que en los últimos años la provincia no ha sido escenario de grandes incendios que arrasaron superficies forestales de miles de hectáreas, durante la década comprendida entre los años 2006 y 2015 han ardido casi 7.600 hectáreas en siniestros contabilizados ahora por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en un estudio presentado recientemente.
Los incendios forestales constituyen actualmente uno de los factores de degradación «más graves del patrimonio forestal y una amenaza para bienes materiales e incluso vidas humanas» explica el departamento de Luis Planas. «A pesar de su presencia histórica en nuestro territorio, en los últimos años la repercusión mediática de los mismos los ha convertido en una realidad mucho más presente en la sociedad, que también está más sensibilizada» ante unos siniestros que en la provincia han azotado especialmente a tres municipios: Calzada de Calatrava, Villanueva de San Carlos y Navas de Estena. Entre los tres, a lo largo de estos diez años, han perdido el 34% del total de la masa forestal quemada en Ciudad Real, esto es, 2.600 hectáreas. El mayor siniestro durante estos años fue el ocurrido en 2006, hace justo 13 años, cuando en agosto ardieron en total, 1.700 hectáreas en el paraje de La Atalaya, en Calzada de Calatrava, donde se quemaron zonas de encinar, monte bajo y tierra de labor, y que afectó tanto al monte público como a varias fincas colindantes.
El mes de agosto representa el máximo absoluto en número de siniestros en toda España, explica Agricultura, seguido de un máximo relativo en el mes de marzo, así como de julio y septiembre, por este orden. «La elevada ocurrencia durante el verano está fuertemente asociada al mayor riesgo de incendio forestal de este periodo en la mayor parte de España, mientras que las cifras del mes de marzo se deben mayormente al uso accidental, negligente o intencional del fuego con objetivo de transformación del territorio», explica el Ministerio, cuya estadística, sin embargo, es benévola con la provincia si se tiene en cuenta que Hellín (Albacete), durante esos diez años, fue escenario de incendios que terminaron costando más de 5.300 hectáreas de superficie forestal que fueron pasto de las llamas.
El informe repasa una década de incendios forestales en España con motivo de la celebración de los 60 años desde la creación de la primera unidad de la administración dedicada específicamente a la defensa de los montes frente a los incendios forestales. La campaña actual, según avanzó La Tribuna, deja hasta finales de julio un incremento de siniestros que han afectado a 500 hectáreas en un periodo de riesgo incluso más elevado que en los últimos años por el cóctel que forman la falta de precipitaciones, se registraron en la provincia más de 70 días sin lluvias, y las altas temperaturas, con récord histórico para un mes de junio con 42,7 grados centígrados.
La estadística ministerial también apunta los municipios que en esa pasada década más veces se han visto sorprendidos por incendios o conatos en su masa forestal. En este caso es Puertollano la ciudad que se lleva la palma. De hecho, en ningún otro sitio de la región se han contabilizado tantos sucesos vinculados con el fuego: 152, seguido de Almodóvar del Campo, con otros 52 incendios y Retuerta del Bullaque, con otros 45 siniestros.
El informe del Ministerio de Agricultura destaca, por otro lado, que hay una serie de comunidades (Galicia, Castilla y León y Asturias) en las que cada año se registran más de mil incendios, mientras que en el resto la cifra se mantiene por debajo de esta cifra. En Ciudad Real, lo habitual es que se registre una media de 68 conatos y 46 incendios que superan la afectación de una hectárea, con algo más de 700 hectáreas quemadas de superficie forestal y otras 260 de no forestal.
Es destacable que los incendios intencionados son los más numerosos, representando más de la mitad del total (52,70%) y casi el 60% de la superficie afectada, porcentajes prácticamente idénticos a los de del decenio 2001-2010; su contribución a la superficie arbolada incendiada es notable, superando el 53%.