Psicología y economía del diagnóstico

HIlario L. Muñoz
-
Psicología y economía del diagnóstico - Foto: Rueda Villaverde

La Asociación Española contra el Cáncer cuenta con recursos esenciales desde el primer momento con medidas que llevan incluso al abono de préstamos cuando no pueden afrontarse por la merma en los ingresos

Hay siempre un antes y un después de un diagnóstico de cáncer». Esta es la clave de la relación de la Asociación Española contra el Cáncer en la provincia de Ciudad Real con los afectados llegados desde cualquier municipio a sus sedes locales o a la provincial. Desde el primer diagnóstico, la organización se encuentra detrás de la atención a los pacientes con medidas psicológicas y económicas, pero también en los propios tratamientos gracias a la cantidad de recursos que se destinan a este campo. «Nosotros tenemos un programa que se llama Primer Impacto en el que tratamos de acoger o acogemos a todos los que vienen a nosotros porque tienen un diagnóstico de cáncer y evaluamos qué tipo de necesidades tienen», comentó el presidente de la Asociación Española en Ciudad Real, Félix Peinado.
La primera de las necesidades que se atiende a los pacientes es la psicológica, «aunque en la mayoría de los casos no crean necesitarla». Peinado apuntó que un diagnóstico es «un cambio total y radical en la vida» y que los pacientes que al principio negaron necesitar esta ayuda cuando termina lo que piden es «seguir viendo al psicólogo». Por este motivo estos psicólogos «se acercan prudentemente dentro del hospital» con el objetivo de dar a conocer estos servicios.
El segundo aspecto en el que se ayuda a los pacientes es en las necesidades económicas porque «la enfermedad merma los ingresos». Lo hace de forma ligera para los trabajadores por cuenta ajena, debido a la caída de ingresos derivada de las bajas pero mucho más en autónomos que ven cómo se reducen, en muchos casos, sus salarios por debajo de la mitad. De este modo, la Asociación Española contra el Cáncer en la provincia cuenta con trabajadores sociales que agilizan los trámites ante los consistorios y administraciones y la entidad paga créditos o hipotecas, cuando aún no han llegado estas ayudas. «La trabajadora social ha empezado a desplazarse por la provincia», recordó Peinado.
Más información en la edición impresa