La carrera profesional vuelve al debate

I. Ballestero
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Trabajadores de la Diputación. - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Ayuntamiento de Ciudad Real la ha implantado y la Diputación la negocia, pero, exactamente, ¿qué es la carrera profesional?

Después de meses de negociación, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Ciudad Real y los sindicatos que representan a los empleados públicos municipales sellaron el acuerdo para implantar en dos años la carrera profesional en el Consistorio capitalino. El proyecto de presupuestos del PSOE recoge la primera fase de esa puesta en marcha entre otras mejoras para sus empleados públicos, como la subida salarial del 2,25 por ciento. En la Diputación, la negociación entre sindicatos y Corporación provincial sigue adelante, aunque el presidente de la institución, José Manuel Caballero, aseguró con firmeza que no se saltará la ley a la hora de implantarla. Ha copado titulares y está encima de la mesa de la negociación de los trabajadores públicos, pero, ¿qué es la carrera profesional? A grandes trazos, es un sistema de promoción para el progreso laboral y salarial de los empleados públicos. En su letra pequeña tiene diferentes formas de implantarse, aunque éstas comparten las líneas maestras que definen ese progreso.
Está a la orden del día pero no es un debate de actualidad. Lupe Ocaña, miembro del sector local del sindicato CSIF, explica que a lo largo y ancho del país existen diferentes administraciones que la tienen implantada y vigente en la actualidad. «En la región sólo está en marcha en la Diputación de Toledo, desde 2015», indica, «pero en Extremadura y en Valladolid hay diferentes corporaciones locales que la tienen en marcha desde hace años». Lo primero que hay que puntualizar es que la carrera profesional no forma parte del acuerdo alcanzado el año pasado por el Ejecutivo central y los sindicatos para los empleados públicos, en el que sí se recogían mejoras como la vuelta a las 35 horas semanales o el incremento salarial del 2,25 por ciento para este año, sino que tiene su origen en el Estatuto Básico del Empleado Público, ya que el texto aprobado en 2007 y vigente en la actualidad lo recoge en su artículo 16.
¿Qué es la carrera profesional? No es, ni más ni menos que una fórmula de promoción interna para los empleados públicos que permite que, sobre la base de unos criterios objetivos desarrollados en la reglamentación de cada administración, puedan ascender de grado o categoría y lograr con ello un incremento salarial. «Es una forma de reconocer la aportación de los profesionales en la prestación del servicio público de calidad y al mismo tiempo hacerles corresponsables de la misma», explica Ocaña. A partir de aquí, hay dos fórmulas diferentes para su implantación: la que evalúa los progresos para la promoción dentro de la misma categoría, que se podría llamar horizontal, y la que facilita la promoción entre categorías, o vertical.
La que ha aprobado el Ayuntamiento de Ciudad Real es, por ejemplo, una carrera profesional horizontal. «Es una fórmula quizá más novedosa», reconoce Lupe Ocaña, que explica que dentro de las diferentes categorías del personal público del Consistorio «se han establecido cuatro grados diferentes. Si un trabajador es de la categoría C1, va a seguir dentro de esa categoría, pero puede avanzar en los cuatro grados que hay en la misma», asegura. A partir de una antigüedad mínima se marca una frontera temporal que sirve como uno de los criterios objetivos (por ejemplo, cinco años), a los que hay que sumar otros como la formación o el desempeño de su labor dentro de la administración. Cada vez que se cumplen los periodos estipulados, el empleado público se somete a esa evaluación y, de superarla, accede a una mejora salarial. Aunque, esto es importante, es el propio trabajador el que tiene que concurrir de manera voluntaria a la evaluación para su progreso. «Hay que pedirlo, tienes que ser tú como interesado el que lo solicite y el que hagas el esfuerzo para promocionarte», asegura Lupe Ocaña.
En el segundo caso, el de la promoción vertical, el paso se produce entre categorías del empleo público. La ventaja de la horizontal con respecto a la vertical es que no supone variaciones importantes dentro de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) al mantenerse dentro de la misma categoría. «Es una herramienta para el reconocimiento y la mejora del empleo público, como es la propia RPT o como es la reposición y renovación de plantillas», explica la representante de CSIF en el ámbito local.


Interinos. Una de las aristas de la carrera profesional es el respaldo del Tribunal Supremo para que ésta se aplique a los trabajadores interinos. «Si un interino en una administración lleva nueve, diez o catorce años realizando esa labor, tiene derecho a esa promoción», afirma Ocaña, que asegura que hay sentencias del TS que apoyan esta cuestión.
En cualquier caso, no se trata de una cuestión novedosa por más que haya saltado ahora al debate en ciertas administraciones. «Se aplicaba antes y con la crisis se paralizó, y en lugares como el Sescam se eliminó por completo». Ahora, administraciones y sindicatos la desempolvan para su aplicación.