La provincia sumará 1.100 hectáreas de vid

I. Ballestero
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Ciudad Real obtiene derechos para plantar 1.158 de las 4.747,5 hectáreas autorizadas por el Ministerio este año, y se ha reservado el 21% de la nueva superficie desde 2016

La provincia sumará 1.100 hectáreas de vid - Foto: TOMÁS FERNÁNDEZ DE MOYA

La provincia de Ciudad Real vuelve a ser la gran protagonista en el reparto de derechos para la plantación de nuevo viñedo en esta campaña. A las puertas de una vendimia que oscila en las estimaciones entre la amenaza de los precios bajos y el riesgo de la merma por el pedrisco y las tormentas, y en pleno debate por la autorregulación de la producción en el seno de un sector que vuelve a mostrar grietas en torno a la pretendida imagen de unidad, los viticultores ciudadrealeños han sumado derechos para plantar otras 1.100 hectáreas de vid en la provincia, acaparando así una de cada cuatro nuevas hectáreas dentro del cupo autorizado por el Ministerio en este año. Esos derechos, que deberán traducirse en plantaciones a lo largo de los próximos tres ejercicios, se suman a los ya recopilados por Ciudad Real desde que entró en vigor la normativa europea que restringía las autorizaciones a un cupo entre el 0 y el 1 por ciento de la superficie de viñedo existente, y que hacen que desde el año 2016, una de cada cinco nuevas cepas que se plantan en España sea en el campo provincial.
Europa aprobó para este año un cupo de plantación de nuevo viñedo del 0,5 por ciento, atendiendo así a la propuesta del Ministerio de Agricultura, que se decantó por la postura de los productores ante el debate interno suscitado por el sector. Ese cupo suponía el reparto de autorizaciones para la plantación de 4.745 hectáreas de nuevo viñedo, que finalmente, a la hora de la concesión, han sido alguna más, un total de 4.747,5 hectáreas a sumar a las alrededor de 960.000 que hay en el conjunto del país. Según las cifras de la Consejería de Agricultura, 2.639 de esas hectáreas autorizadas han recaído en Castilla-La Mancha, y la provincia de Ciudad Real se ha quedado con casi la mitad, 1.158,7 hectáreas de nuevo viñedo a plantar en los próximos ejercicios. Este año, además, del total de concesión en Castilla-La Mancha, para jóvenes viticultores se han concedido 756,04 hectáreas, apuntan desde el departamento regional de Agricultura.
El nuevo sistema de reparto de derechos no ha frenado el avance del viñedo en la provincia. De hecho, Ciudad Real sigue siendo territorio preferente a la hora de adjudicarlos dentro de un proceso que entiende de solicitudes individuales y no de territorios, de lo que se deduce que los agricultores ciudadrealeños quieren seguir ampliando el viñedo muy por encima de lo que se contempla por parte de los productores en otros territorios. El cupo se puso en marcha en el año 2016, y ha sido este año, con el 0,5 por ciento, cuando se ha alcanzado el techo por ahora en las autorizaciones, que no superarán el 1 por ciento de la superficie existente en ningún caso antes de 2030. En las cuatro campañas que la norma europea lleva en vigor, el Ministerio, previa supervisión de Bruselas, ha concedido derechos para la plantación de 18.859,5 hectáreas en todo el país, y una de cada cinco ha ido a parar a la provincia de Ciudad Real, que ha sumado 4.085,14, según los datos de la Consejería de Agricultura recopilados por La Tribuna. Eso supone un 21,6 por ciento de toda la superficie autorizada en España, y prácticamente la mitad de las 8.995 hectáreas de nueva plantación que han recalado en estos cuatro ejercicios en toda la región. Sólo en el primer ejercicio, el número de hectáreas se quedó por debajo de las 1.000 (728). Desde entonces, la provincia se ha hecho con al menos 1.000 de las nuevas hectáreas de viñedo cada año.  
debate abierto. Las cifras de la concesión de derechos para la plantación de nuevo viñedo asoman a la actualidad cuando en el sector del vino hay un debate abierto acerca de una cuestión que se ha puesto sobre la mesa en varias ocasiones pero que todavía no es una realidad: la autorregulación de las producciones para tratar de atajar de raíz el baile de precios al que aboca la cosecha de manera periódica al mercado del vino. Aunque las diferencias venían de atrás, fue UPA quien abrió el melón alertando de una caída de hasta el 50 por ciento en el precio de la uva a causa del amplio estocaje al que se asoman las bodegas al enlace entre campañas.
En su alegato, UPA reveló que la Interprofesional nacional vetó la autorregulación de la campaña y la Federación Española del Vino (FEV) desmintió que el veto saliera desde su organización. Por el momento, y según anunció la FEV en su respuesta, el Ministerio de Agricultura tiene sobre la mesa diferentes medidas para tratar de embridar el mercado, aunque no parece factible que ninguna de ellas llegue a tiempo para el inicio de la campaña. Además, en el ámbito regional, la Consejería mantiene su objetivo de crear una Interprofesional en Castilla-La Mancha durante el presente mandato, a partir de la nueva Ley de la Viña y el Vino.