El jurado debate si el acusado asesinó al director del banco

Pilar Muñoz
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Está incomunicado desde ayer tarde tras entregarle el magistrado presidente del Tribunal el objeto de veredicto, el cuestionario sobre lo ocurrido en La Solana

El jurado debate si el acusado asesinó al director del banco - Foto: Rueda Villaverde

Las cuatro mujeres y los cinco hombres que han conformado el jurado del caso del crimen del director de un banco de La Solana están incomunicados desde ayer tarde tras recibir, a las 13.20 horas, el objeto de veredicto y darles el magistrado Fulgencio Víctor Velázquez de Castro las instrucciones sobre su función: emitir un veredicto de culpabilidad o inculpabilidad del procesado Manuel Santillana Campos por la muerte del director de la sucursal de Caixabank de La Solana, la tentativa de homicidio de una trabajadora y las amenazas a otra la mañana del 23 de noviembre de 2016.
El magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia de Ciudad Real que ha presidido el Tribunal del Jurado también les explicó las normas del proceso de deliberación y votación. La fiscal, los letrados de la acusación particular y el abogado del procesado asistieron al acto de entrega del objeto del veredicto, un cuestionario relativo a las conclusiones de las partes, la participación del acusado en los hechos y su culpabilidad.
Tras levantarse la sesión, el jurado quedó incomunicado, se le retiró el teléfono móvil y desde ayer tarde su conexión con el exterior es a través del letrado de la Administración de Justicia. Es uno de los jurados con la media de edad más joven. Dos estudiantes, un jardinero, un desempleado, un supervisor de ITV (Inspección Técnica de Vehículos), una camarera, una esteticien, un técnico y una administrativo forman el jurado que ha enjuiciado los hechos ocurridos poco después de las once de la mañana del 23 de noviembre de 2016 en la oficina de Caixabank de La Solana.
Durante la deliberación, a puerta cerrada, los miembros del jurado votarán los hechos alegados durante el juicio por las partes y se declararan probados si obtienen al menos siete votos en el caso de que sean perjudiciales para el encausado y cinco si le son favorables. Una vez que se llega a la mayoría necesaria para probar los hechos se procederá a la votación para decidir sobre la culpabilidad o inculpabilidad con las mismas mayorías.
El veredicto debe ser motivado para que no pueda atribuirse a la arbitrariedad. Después se entregará al magistrado para que lo supervise y si no hay errores ni defectos se convoca a las partes (acusaciones y defensa) para la lectura del veredicto en audiencia pública. A continuación, el magistrado disolverá el jurado y procederá a escuchar las petición de penas e indemnizaciones que resolverá en sentencia.
Las conclusiones. En el caso que nos ocupa, la fiscal elevó el miércoles a definitivas sus conclusiones provisionales y mantuvo la petición de 32 años de cárcel para Manuel Santillana, 22 por el presunto asesinato del director de la oficina de Caixabank en La Solana, ocho por la tentativa de homicidio en la persona de una empleada y dos por las amenazas a otra. La fiscal considera probado que Manuel Santillana asesinó a sangre fría al director de la entidad descerrajándole dos tiros con una escopeta semiautomática. Después, según la fiscal, intentó matar a la trabajadora que le gestionó el préstamo de 43.800 euros para ampliar su negocio de maquinaria agrícola y compra de un camión. Antes había amenazado a otra empleada. La fiscal también pide una indemnización de 165.000 euros para viuda y 150.000 para cada una de las dos hijas de la víctima.
Las acusaciones particulares elevan a 42 años la pena de cárcel y la defensa solicita la absolución al considerar que el procesado tenía alteradas su facultades metales y una idea recurrente de que le habían engañado en el asunto del préstamo hipotecario.
La ruina. El procesado en el derecho a decir la última palabra en el juicio pidió perdón y aseguró: «Nunca he oído tantas mentiras», respecto al juicio, a los informes de las acusaciones. Sea como fuere, Manuel Santillana destrozó dos familias aquel 23 de noviembre de 2016, la de Alfonso Muñoz, de 40 años y padre de dos niñas, y la suya propia. Un hombre tranquilo, según el contable y amigos, que nunca levantaba la voz, que no había protagonizado episodios violentos hasta aquel 23 de noviembre.