Veinte años sin Rocío Wanninkhof

Sagrario Ortega (EFE)
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La joven fue asesinada por Tony King, un depredador sexual que consiguió huir de la Justicia hasta que mató a Sonia Carabantes

Veinte años sin Rocío Wanninkhof

Hoy se cumplen 20 años del asesinato de la joven malagueña Rocío Wanninkhof, por el que Dolores Vázquez permaneció 17 meses en prisión hasta que fue detenido su verdadero asesino, Tony King, que está ingresado en la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real). Hubo lagunas en la investigación y mucha presión social.
El 9 de octubre de 1999, Rocío había estado con su novio. Quería ir a la feria de Fuengirola y se fue a su casa, a medio kilómetro de distancia de donde se encontraban, para ducharse y volver a encontrarse con su pareja. Nunca llegó.
Se inició entonces una búsqueda que movilizó a cientos de personas y a medios materiales sin precedentes. Hasta 25 millones de las antiguas pesetas llegó a ofrecer un vecino y amigo de la familia a quien pudiera facilitar una pista sobre su paradero.
El 2 de noviembre su cadáver fue localizado apuñalado en un paraje del club de tenis Altos del Rodeo, en Marbella. Presentaba ocho puñaladas en la espalda y una en el pecho izquierdo.
Los investigadores llegaron hasta Dolores Vázquez, una mujer con la que la madre de Rocío, Alicia Hornos, había mantenido una relación. Fue detenida el 7 de octubre de 2000. 
Fuentes cercanas al caso relatan que se llegó a ella no por su relación con Hornos, sino porque en la zona donde desapareció la joven se vio un coche de la marca Toyota Celica, rojo y con capota negra, propiedad de Dolores Vázquez, y en el que viajaban dos hombres.
Un jurado popular la consideró culpable. Tuvo en cuenta algunas conclusiones de la Fiscalía, para quien la acusada cometió el crimen «tras una discusión acalorada» que mantuvo con la víctima, con la que a su vez se encontraba «enemistada» y a la que «hacía responsable de sus problemas sentimentales» con su madre. Quince años de cárcel le impuso la Audiencia Provincial. Tras pasar 17 meses en prisión, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó la repetición del juicio, Vázquez quedó libre y el Supremo la confirmó al entender que faltaban pruebas contundentes.
En agosto de 2002 la investigación dio un giro. La joven de 17 años Sonia Carabantes es asesinada en Coín, también Málaga. Muestras de ADN recogidas en el caso coinciden con las de una colilla de cigarro halladas en el lugar de la desaparición de Rocío. Pertenecían a Tony Alexander King, un británico residente en Alhaurín el Grande. Su esposa denunció que el día de la desaparición de Rocío, el sospechoso llegó a casa con manchas de sangre en la camisa.
Fue detenido, al igual que su amigo Robert Graham como supuesto encubridor del crimen, si bien este eludió la cárcel.
Algunas fuentes consultadas mantienen dudas sobre la inocencia de Graham y siguen convencidas de que pudo ayudar a King en el crimen, aunque no son capaces de señalar en qué grado. 
La causa contra Vázquez se sobreseyó y no hubo un nuevo juicio. Para King sí, también con jurado popular, y fue condenado a 19 años de prisión. En la sentencia, el juez matizó, no obstante, que el condenado «no actuó solo, sino en compañía de al menos dos personas». Una pena que suma a los 36 años de cárcel por el asesinato de Carabantes y a los siete años más por el intento de violación en 2001 de una joven en Benalmádena (Málaga).
King, en una misiva a la madre de Rocío, culpó a Dolores Vázquez y la familia de la joven pidió que se celebrara un nuevo juicio. 
Mientras, el Supremo denegó a Vázquez la indemnización de cuatro millones de euros que había solicitado por los daños morales.