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Francisco Muro de Iscar

MUY PERSONAL

Francisco Muro de Iscar

Periodista


Mirar al Belén hoy

23/12/2021

El rebrote de la pandemia nos devuelve al principio de ésta, porque, otra vez, nos enfrenta con nuestra enorme vulnerabilidad. Pese a todos los avances, pese a las vacunas, pese a las restricciones, somos vulnerables, frágiles. Las seguridades que parecían muy grandes se desvanecen ante amenazas crecientes. Lo que parecía rebrotar y florecer con enorme sacrificio, vuelve a estar en riesgo.

No podemos hacer planes. Los más jóvenes y los niños son ahora el principal vehículo de transmisión y los más afectados. En España se perdieron más de cien mil vidas, pero estamos volviendo a cifras que asustan. Todos tenemos que ser responsables en esta Navidad para evitar daños mayores. Pero también deberíamos aprovechar el momento para mirar hacia nuestro interior, para buscar el valor de lo trascendente en el ser humano. No hay Navidades laicas, no es una fiesta de invierno como algún cerebro descerebrado de la Unión Europea ha propuesto. La Navidad es la conmemoración del nacimiento del Niño Dios hace más de dos mil años en un humilde pesebre porque nadie dio posada a sus padres.

Mirar al Belén hoy no solo es una parte esencial de nuestra cultura. Es, también y, sobre todo, creer en los otros y en el Otro. Es enfrentarse a la desigualdad, que se ha duplicado en la pandemia, y a la pobreza creciente de millones de ciudadanos en España y miles de millones en el mundo a pesar de que, con una buena gestión, habría alimentos para todos. Mirar al Belén hoy es rebelarse contra la realidad de que el Mediterráneo se convierta en un mar de muertos porque nuestros Gobiernos no son capaces, ni siquiera lo intentan, de compartir el progreso con los países más pobres del mundo. Mirar al Belén hoy es mirar a los nuevos campos de concentración en los que viven cientos de miles de refugiados en las fronteras de Europa, de Estados Unidos, de algunos países de África o de Hispanoamérica. Para que no compartan lo nuestro.

Mirar al Belén hoy aquí es mirar a los marginados, a los excluidos socialmente, a los desahuciados; a los que no tienen empleo aunque lo buscan desesperadamente; a los ancianos que viven en la soledad más absoluta, olvidados por sus hijos; a las mujeres maltratadas; a los habitantes de la isla de la Palma, sin casa, sin nada y sin que las ayudas oficiales prometidas y aireadas hayan llegado todavía; a los enfermos de COVID que están en las UCI y a los sanitarios que siguen en la misma situación precaria de entonces y que vuelven a sentir la enorme presión de esta oleada y que tendrán que volver a vaciarse para servirnos a todos, renunciando a su tiempo libre, a sus familias. Mirar al Belén hoy es construir juntos un mundo mejor, más justo, menos desigual, más fraterno.

Dice José Antonio Pagola que tendríamos que empobrecernos todos un poco para que todos sean menos pobres y no dejar a nadie en el desamparo. Por eso es verdaderamente importante mirar al Belén con los ojos limpios y bien abiertos. Creer en el mensaje de amor y de alegría del niño Dios. Francisco Brines, incrédulo y agnóstico, Premio Cervantes, dijo que "amar y ser amado es lo máximo que podemos esperar del mundo. Los que lo han vivido pueden dar gracias a Dios". Y Espido Freire, en el Cuento de Navidad que publica la revista Vida Nueva escribe que "uno no cree hasta que necesita creer". Todos necesitamos creer. Solo Dios, el Dios que ama a todos los hombres y mujeres, cree en nosotros y por eso nos envió a su hijo. Este año más que nunca hay que mirar al Belén.