La mascarilla, un freno para las personas sordas

D.A.F.
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Existen varios modelos de mascarilla transparente que en la mayoría de los casos no están homologadas, aunque los sordos advierten que estos complementos no sustituyen al intérprete de LSE

La mascarilla, un freno para las personas sordas - Foto: Rueda Villaverde

El uso generalizado de mascarillas es una medida necesaria en la actual situación de pandemia, pero al mismo tiempo genera problemas para colectivos como el de personas sordas.

«Si ya tenemos barreras de comunicación en nuestro día a día, imagínate ahora con el uso generalizado de las mascarillas. No podemos leer los labios ni  ver la expresión facial», explica el presidente de la Agrupación de Sordos de Ciudad Real, Carlos Sánchez de Pablo.

La aparición de la pandemia, con una rápida adopción de decisiones y restricciones, generó inquietud en este colectivo, puesto que «a las personas sordas la información no llegaba». El estado de alarma obligó a dejar de desarrollar actividades en la sede de la agrupación para programarlas en modo online, con lo que sus usuarios se vieron privados de un espacio de encuentro en el que predomina el uso de la Lengua de Signos Española (LSE), «nuestra lengua natural», precisa Sánchez de Pablo.

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Las actividades a distancia permitieron «contactar con un mayor número de personas sordas, especialmente  los socios más mayores. Fue un proceso lento y costoso porque muchos no conocían las nuevas tecnologías y hubo que enseñarles, pero lo logramos», señala.

Del mismo modo, el servicio de intérpretes de lengua de signos ha pasado a prestarse preferentemente por videollamada, y sólo cuando no es posible hacerlo a distancia, se realiza de forma presencial.

Otra cuestión es cómo resolver la comunicación cotidiana con la mascarilla y en ausencia de un intérprete LSE. «Entre personas sordas, si conoces la forma de signar del otro, no hay ningún problema, pero si no la conoces, a veces cuesta», admite Sánchez de Pablo.

La mascarilla, un freno para las personas sordas
La mascarilla, un freno para las personas sordas

Es en las conversaciones con un oyente donde las personas sordas «buscamos los recursos para poder comunicarnos, como escribir en un papel o exagerar los gestos». En ocasiones el interlocutor «mantiene la distancia de seguridad y se baja la mascarilla para que podamos leer los labios», pero no siempre es así y hay personas que rechazan esa posibilidad por temor al contagio.

Aunque en Ciudad Real todavía no se han visto, existen mascarillas transparentes, pero Sánchez de Pablo no las ve una solución definitiva. «La mascarilla transparente no sustituye al intérprete», sentencia.

El presidente de la Agrupación de Personas Sordas se pregunta por qué desde la administración no se apoya la adquisición de estos complementos por los interesados.

La mascarilla, un freno para las personas sordasLa mascarilla, un freno para las personas sordas - Foto: Rueda Villaverde

Donde sí están presentes las mascarillas transparentes es en la sede de la Federación de Personas Sordas de Castilla-La Mancha, en Albacete. Su presidente, Ignacio Gil Carrasco, explica que prácticamente todos las personas que trabajan en ella las tienen, pero aún plantean varios problemas, el primero, que «casi ninguno de los modelos que existen están homologados y, por tanto, no puedes pedirle a otra persona que la use».

Para una persona sorda puede ser beneficioso utilizar una mascarilla transparente, pero lo realmente útil, aunque con matices, es que lo usen sus interlocutores, reconoce Gil. Aun así, advierte que el uso de este tipo de complementos tampoco soluciona de un modo definitivo los problemas de comunicación, «la lectura de labios depende mucho de cómo vocalice cada uno» y de la habilidad del interlocutor sordo para interpretar el gesto, el énfasis y la lectura labial.

El mundo laboral. Las dificultades de las personas sordas se recrudecen en el trabajo. La profesora del instituto Fray Andrés de Puertollano Laura Iglesias refiere que «en mi caso, tengo una buena capacidad para leer los labios y entender las expresiones faciales que, unido a los restos auditivos que conservo, me ayuda a desenvolverme relativamente bien en un mundo de oyentes, sin embargo, en situaciones ruidosas o con grupos amplios de personas tengo más dificultad y eso es extrapolable al ámbito laboral, de hecho, el momento más complicado es el recreo, ya que los audífonos amplifican mucho el ruido ambiental y dejo de oír las voces cercanas», precisa.

La mascarilla, un freno para las personas sordasLa mascarilla, un freno para las personas sordas - Foto: Rueda Villaverde

La obligación de usar mascarilla, ampliar la distancia y usar espacios mayores es una dificultad añadida. «Muchos docentes sordos nos vemos superados por estas nuevas circunstancias y somos incapaces de afrontar nuestro trabajo», alerta.

La profesora detalla que un grupo de 75 profesores de toda España ha formado el grupo Docentes Sordos en Lucha, que reivindica que se les incluya «en los planes de contingencia de los centros educativos», cumpliendo así la normativa que exige la adaptación de los puestos de trabajo de las personas con discapacidad y que se hace difícil reclamar ante las diferentes administraciones.

La mascarilla, un freno para las personas sordas
La mascarilla, un freno para las personas sordas - Foto: Rueda Villaverde