Dos empresarios y el Ayuntamiento pujan por 400 ha del Reino

Pilar Muñoz
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Una empresa de Madrid ha subido la puja por los terrenos a 800.000 euros, la de Ciudad Real ha presentado una oferta de algo más de 755.000 y el Consistorio de 600.000 euros. Los dos empresarios ya han consignado el 5% de su oferta

Dos empresarios y el Ayuntamiento pujan por 400 ha del Reino - Foto: Pablo Lorente

Dos empresarios, uno de Ciudad Real y otro de Madrid, y el Ayuntamiento de Ciudad Real han presentado en el Juzgado sus ofertas para hacerse con una finca del fallido proyecto del Reino de Don Quijote, según ha podido saber La Tribuna.
Se trata 400 hectáreas de unos terrenos ubicados en el parque forestal de La Atalaya, que salen a la venta a consecuencia del concurso de acreedores (antigua quiebra y suspensión de pagos) en el que se encuentra desde marzo de 2011 la empresa que pretendía levantar en Ciudad Real el parque temático del Reino de Don Quijote.
Según la información a la que ha tenido acceso este diario, en la vistilla celebrada el 19 de junio en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 con competencia en Mercantil, la sociedad de Madrid presentó la puja más alta: 800.000 euros y el Ayuntamiento de Ciudad Real la más baja, 600.000. En medio está la del empresario ciudadrealeño que compite con 750.055 euros.
El juez les concedió un plazo de 10 días para que consignaran el 5 por ciento de su oferta. Los dos empresarios ya han depositado esta cantidad, indicaron fuentes jurídicas. El Ayuntamiento de Ciudad Real no lo ha hecho, pero está exento por su carácter público.
El 25 de abril habría de haberse celebrado la vistilla, pero el Consistorio pidió un aplazamiento para preparar la documentación y por ello se celebró el pasado 19.
factores a tener en cuenta. No se trata de una subasta en el sentido estricto porque el juez Carmelo Ordóñez además de la cantidad ofertada tendrá en cuenta el uso posterior que el adjudicatario dará a la finca. De momento, sólo se conoce el destino que el Ayuntamiento quiere dar a los terrenos: ampliar el área pública del parque forestal de La Atalaya, que cuenta con algo más de 100 hectáreas.
El fin que persiguen el empresario de Ciudad Real y el de Madrid únicamente lo conoce el juez y las fuentes consultadas por este diario, que prefieren guardar silencio al respecto tras señalar que son proyectos individuales. Una vez que el juez Ordóñez adopte la decisión, seguramente se podrán conocer más detalles.
de sueños y ruina. El proyecto inicial del Reino de Don Quijote se presentó a mediados de los 90 del siglo pasado como un gran parque temático en la línea de negocio abierta por Eurodisney o Port Aventura pero centrado, en este caso, en la figura cervantina y en los personajes de la novela, que habían de ser los que dieran nombre a las atracciones del parque.
Aquella idea original fue reconvertida una década después en un gran complejo de ocio con varios hoteles, miles de viviendas, campos de golf y un casino, local de juego para el que la sociedad promotora del proyecto, Gedeco-Avantis, firmó públicamente un acuerdo con Harrah’s Entertainment, la propietaria del Caesar’s Palace de Las Vegas. El convenio de colaboración se suscribió en 2005 en presencia de una nutrida representación de autoridades locales, provinciales y regionales y la primera fase del complejo turístico y de ocio había de empezar a funcionar en un plazo de tres años, en 2008.
Sin embargo, nunca llegó a materializarse y el año en que debía echar a andar, 2008, se juntaron el estallido de la crisis económica y el adiós de Harrah’s, que dijo que se desvinculaba del Reino de Don Quijote hasta que las condiciones del mercado fueran favorables.
Gedeco-Avantis intentó seguir adelante con el proyecto, a trancas y barrancas, y también sin la ayuda de Caja Castilla-La Mancha, que ya había sido intervenida por el Banco de España. Finalmente, en marzo de 2011, tiraban la toalla y se declaraba en concurso de acreedores, o lo que es lo mismo, ponía fin a las desventuras del Ingenioso Hidalgo entre Ciudad Real y el embalse del Vicario.
De aquel megaproyecto, que iba a generar riqueza y empleo a raudales en Ciudad Real, del sueño de Aurelio Álvarez, solo queda hoy un campo de golf de nueve hoyos.